EL ASESINO DE SUS 2 PEQUEÑOS HIJOS

JOSÉ BRETÓN, EL ASESINO DE SUS PEQUEÑOS HIJOS. «EL LOBO CON PIEL DE CORDERO»

FISCAL: ¿Fue a la finca el día 7 de octubre?

BRETÓN: Sí.

FISCAL: ¿Estaba preparando las cosas donde iba a matar a sus hijos al día siguiente?

BRETÓN: Eso que está usted diciendo es completamente falso .

•Juicio contra José Bretón, 18 de julio de 2013•

Nunca un «lobo con piel de cordero» despertó entre la opiniónpública tanta animadversión como al salir a la luz la noticia de la desaparición de dos hermanos, Ruth y José.

La investigación de lo que en un principio se creyó un secuestro obra de algún pederasta, dio un vuelco: con el paso de las horas y tras interrogar al progenitor, todo indicaba que éste no decía toda la verdad. Gracias a las cámaras de tráfico se pudo saber que José Bretón no iba en el coche con los niños, tal y como aseguraba. Por tanto, el testimonio de que había perdido a sus hijos en el parque Cruz Conde de Córdoba a las 18.40 horas quedaba en tela de juicio.

A esto hay que sumarle la pésima investigación por parte de la Policía Científica de la localidad. En un primer registro del domicilio paterno —«Las Quemadillas»— encontraron una hoguera con algunos restos óseos quepública tanta animadversión como al salir a la luz la noticia de la desaparición de dos hermanos, Ruth y José. La investigación de lo que en un principio se creyó un secuestro obra de algún pederasta, dio un vuelco: con el paso de las horas y tras interrogar al progenitor, todo indicaba que éste no decía toda la verdad. Gracias a las cámaras de tráfico se pudo saber que José Bretón no iba en el coche con los niños, tal y como aseguraba.

Por tanto, el testimonio de que había perdido a sus hijos en el parque Cruz Conde de Córdoba a las 18.40 horas quedaba en tela de juicio. A esto hay que sumarle la pésima investigación por parte de la Policía Científica de la localidad.

En un primer registro del domicilio paterno —«Las Quemadillas»— encontraron una hoguera con algunos restos óseos quecertificaron que procedían de un animal. En concreto, de un perro. Como se supo tiempo después, aquello fue una negligencia en toda regla, ya que en análisis posteriores se demostró que correspondían a los de dos niños de seis y dos años. Esto es, a los de Ruth y José.

Finalmente, en octubre de 2012, once forenses y peritos ratificaron ante el juez instructor que los restos óseos encontrados en la finca de «Las Quemadillas» eran humanos. En la actualidad, los huesos de estos pequeños ya descansan en paz en Huelva.

-Un lobo con piel de cordero-

El matrimonio de Bretón y Ruth fue un calvario para esta última. Según declaró ella al psicólogo Francisco Márquez Pérez, estuvo «viviendo con un lobo vestido de cordero», ya que sufría continuos maltratos psíquicos. Durante las sesiones con el especialista, Ruth describió a José como un hombre «controlador, machista, celoso y obsesivo». La tenía completamente anulada y un «estado depresivo, miedo, pérdida de
autoestima, trastorno de la alimentación y del sueño».

Sin embargo, cuando se realizaron los primeros informes psiquiátricos a Bretón a raíz de la desaparición de los niños, se llegó a la conclusión de que había vivido «situaciones en las que él se encontraba rehén y sumiso de una situación familiar determinada» y que, por tanto, era poco probable que maltratase a su mujer. Asimismo, expertos como el psiquiatra forense Miguel Gaona han declarado en sus valoraciones que Bretón no tiene ningún trastorno de personalidad y que «su perfil psíquico no es congruente con los que se suelen encontrar en una persona que maltrata o es machista». En este punto se refieren a actos como, por ejemplo, limpiar la casa, planchar, cocinar, llevar a los niños al colegio y cuidarlos, etcétera.

Este tipo dehechos no son propios de un maltratador, de ahí la incongruencia de sus actos al asesinar —como se comprobó en el juicio— a sus hijos. No obstante, la imagen de Bretón que tenían sus familiares, amigos y vecinos dista mucho de la que tiene su mujer. De puertas para fuera se muestra como un hombre educado, cortés, cariñoso, buen padre y compañero, atento incluso. Aquí se puede añadir la típica frase: «Era buena persona. Me cuesta creer que fuera capaz de hacer algo así». Sin embargo, las pruebas hablaron por sí solas y José fue condenado a cuarenta años por un doble parricidio.

Simulando el secuestro Sábado 8 de octubre de 2011, 18.40 horas de la tarde. José Bretón da lavoz de alarma en el parque Cruz Conde de Córdoba alertando de la desaparición de sus dos hijos de seis y dos años. Según su propio relato, esto se produjo por un despiste suyo mientras los pequeños supuestamente jugaban en los columpios. Según había acordado con su exmujer, éste era el fin de semana que pasaba en Córdoba con los pequeños, a los que previamente había recogido en Huelva. Horas antes de la desaparición, Bretón accede a la finca familiar de «Las Quemadillas», donde come con sus hijos. Mientras los niños almuerzan, él aprovecha para hacer una hoguera en el patio de la finca con el fin de quemar viejos recuerdos. Después de la siesta, coge su coche y los lleva al parque. Es entonces cuando desaparecen. Bretón llama por teléfonodenunciando los hechos, pero tal y como se comprobó posteriormente, esta llamada no se hace desde el parque sino desde la finca. A esto hay que sumarle que en ningún momento las cámaras de seguridad del parque graban a los niños, sino exclusivamente al presunto parricida. Por tanto, no hay constancia alguna de que llevase a sus hijos al parque.

Al día siguiente, la exmujer interpone una denuncia contra Bretón por supuestas «vejaciones y presiones» durante el proceso de separación. Los medios de comunicación comienzan a señalar a Bretón como el único sabedor del paradero de sus hijos y la portavoz de la familia, Esther Chaves, pide que «no se acuse ni se juzgue a nadie». Y añade: «Todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia».

Se procede al primer registrode la finca paterna de «Las Quemadillas», donde la Policía Científica halla restos óseos en la hoguera que Bretón había hecho el día anterior. Según los análisis forenses, corresponden a un perro. A su vez, se inicia el rastreo de todos los posibles lugares donde pueden estar los niños, incluido el río Guadalquivir. Mientras tanto, José Bretón acude a la policía en calidad de denunciante junto a tres testigos que avalan su testimonio.

Sin embargo, tras el análisis de las imágenes de las cámaras de seguridad del parque, el registro del domicilio urbano de los abuelos y las continuas contradicciones en la declaración de Bretón, la policía decide detenerlo. Un segundo registro en «Las Quemadillas» prorroga la estancia del detenido en la cárcel, donde ingresa sin derecho a fianza por un delito de «detenciónilegal cualificada de desaparición de menores» y otro de «simulación de delito». Las autoridades continúan con la búsqueda de los niños mientras Bretón mantiene su versión del secuestro a pesar de las incongruencias horarias. La policía analiza más imágenes de cámaras de seguridad de tráfico del recorrido al parque y de la puerta de «Las Quemadillas».

En ningún momento se ve a los niños con su padre. Dos meses después de la desaparición, Bretón escribe una carta desde prisión pidiendo «buscar y encontrar a nuestros hijos» y señala que podrían encontrarse en el extranjero. Se activa el código de búsqueda internacional a través de la Interpol, pero las pesquisas son infructuosas. Llegadas las Navidades de 2011, el supuesto
parricida inicia una huelga de hambre y su exmujer, Ruth Ortiz, decide visitarle en prisión. Se le elaboran varios informes psicológicos y psiquiátricos que aseguran que Bretón no padece ningún trastorno mental. Más cerca de la «verdad» A los seis meses de la desaparición de los niños se levanta el secreto de sumario. Es entonces cuando comienza la retahíla de testimonios señalando a Bretón como un hombre celoso que ha matado a sus hijos por venganza.

El acusado declara hasta en dos ocasiones ante el juez afirmando que perdió a los niños en el parque. Mientras tanto, se efectúan nuevas búsquedas en la finca paterna para encontrar más pruebas que aclaren el caso. Cumplidos diez meses de la
desaparición de los niños, el 27 de agosto de 2012, la familia de Ruth Ortiz confirma gracias a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia de la Policía Judicial (UDEV) que los restos óseos encontrados en la hoguera corresponden a los de dos niños.

La polémica está servida y los medios de comunicación cargan contra la perito forense que había certificado que aquellos restos eran de animales. Se había producido una negligencia judicial en toda regla. El 5 de septiembre, el juez instructor número 4 de Córdoba acusa al parricida de dos delitos de asesinato con alevosía con la agravante de parentesco. Asimismo, el equipo de antropólogos forenses de la Universidad Complutense de Madrid ratifica la versión de la UDEV afirmando que, aunque losrestos están muy deteriorados, son «inequívocamente humanos» y de dos niños pequeños. Una nueva huelga de hambre por parte del acusado pretende llamar la atención y ablandar a la opinión pública.

Las autoridades continúan con la investigación tomando muestras de ADN de Bretón y analizando su terminal móvil. Un informe certifica que su hermano Rafael lo había manipulado con el fin de eliminar algunas conversaciones presuntamente comprometedoras.

El 28 de septiembre, Josefina Lamas, la primera perito de la Policía Judicial que explicó en un informe que los restos óseos encontrados en «Las Quemadillas» eran de animal, rectifica ante el juez instructor y pide perdón a la familia. Ella y otros once forenses y peritos corroboran también que, efectivamente, dichos restos eran humanos. Cumplido un año de la desaparición de Ruth y José, la madre solicita judicialmente que le entreguen los restos de la hoguera para ser enterrados. El juez instructor del caso lo rechaza hasta que no haya una sentencia firme.

La Fiscalía pide para Bretón cuarenta años de cárcel por dos presuntos asesinatos con agravante de parentesco y una indemnización de seiscientos mil euros para su exmujer. Ni rastro de trastornos mentales El 17 de junio de 2013, se inició el polémico juicio contra José Bretón en el que un jurado popular, compuesto por siete mujeres y siete hombres, tuvo que decidir si el acusado era culpable o no de habermatado a sus dos hijos. Durante las casi cuatro semanas que duró la vista judicial, se pudo escuchar el testimonio de Bretón negando que les hubiera suministrado pastillas para matarlos: «es completamente falso», dijo; también afirmó que para él la «mayor alegría» de su vida fue tener a sus hijos, que los quiere «con locura» y, por último, afirmó: «Me ha tocado la labor de padre y la voy a defender siempre».

Además, añadió ser completamente inocente de los hechos que se le imputaban. Durante los días sucesivos se habló mucho acerca del lenguaje verbal y no verbal empleado por Bretón durante el juicio. A todos nos sorprendió la excesiva tranquilidad y frialdad que desprendía en sus declaraciones. No se mostró nervioso ni alterado durante la narración de los hechos.Incluso reveló conocer a la perfección el sumario y su defensa hasta el punto que el juez tuvo que llamarle la atención por darse aires de abogado.

Ni siquiera se inmutó cuando su exmujer, Ruth Ortiz, le llamó «monstruo» o «asesino». Aquella actitud hacía dudar de su inocencia. Entre las declaraciones más polémicas nos encontramos con la del primo de Ruth Ortiz, Juan David López, que aseguró que Bretón le dijo «hasta tres veces» que había matado a los pequeños y que «no iba a encontrar nunca más a los niños con vida».

Este testigo se entrevistó con el acusado en tres ocasiones. Durante dichas sesiones, Bretón le pidió que llevase a su exmujer a la cárcel, que «no sabía cómo hacerlo, me gustaría decir la verdad, pero cómo se lo cuento a mi padre» y que la Policía no le iba
a pillar —ambos hablaban acerca de que los niños estaban ya muertos—.

Por otra parte, los padres y hermanos de Bretón se niegan a declarar, pero sí lo hace su cuñado, que afirma que Bretón es el «responsable de su desaparición o de hacerlos desaparecer», pero no de su asesinato. Otro testimonio relevante fue el del comisario Serafín Castro, que aseguró que los niños estaban muertos. Recopilados todos los informes de los peritos y forenses, psicólogos y psiquiatras, de los expertos en telecomunicaciones y de los testigos, José Bretón se declaró inocente de los hechos que se le imputaban.

Tras tres días de deliberación, el 12 de julio de 2013, el jurado popular de la Audiencia Provincial de Córdoba le declaró culpable del asesinato de sus hijos, Ruth y José, y lo condenó a veinte años de prisión por cada una de las muertes, además de la simulación de un delito de detención ilegal o secuestro de menores. Según relató el portavoz del jurado popular, «el acusado José Bretón Gómez, prevaliéndose de su condición de padre y de su mayor fuerza física, confianza de los niños y autoridad sobre ellos, acabó con la vida de sus hijos Ruth y José Bretón Ortiz».

Estrella mediática Desde julio de 2013, José Bretón permanece en la prisión de Villena (Alicante), donde juega al frontón e intenta pasar desapercibido entre sus compañeros. Sin embargo, días después del veredicto de culpabilidad, el parricida se mostraba contento por ser el objetivo mediático de la opinión pública. De hecho, algunos presos aseguraron que alardeaba del interés que se había creado en torno al caso y que a los de mayor confianza incluso les había confesado: «Voy a tener que decirle a mi padre que me deje de ingresar los sesenta euros semanales porque los de la tele van a forrarme».

En marzo de 2014, José Bretón interpuso un recurso de casación ante el Tribunal Supremo contra la confirmación de la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía por, entre otros motivos, una vulneración de los derechos fundamentales a la presunción de inocencia. Finalmente, el 9 de julio de ese mismo año, el Tribunal Supremo ratificó la condena de cuarenta años de prisión a José Bretón por matar e incinerar como venganza a sus dos hijos, Ruth y José, desestimando el recurso presentado por la defensa del acusado.

Por otra parte, el 2 de julio de 2014 empezó el juicio por un supuesto delito de malos tratos psíquicos de Bretón a su exmujer. Se enfrentaba a tres años más de prisión. La sentencia dictaminó que no había «absoluta certeza» en la existencia de rasgos o huellas de violencia psíquica. Por tanto, quedó absuelto de dicho delito. Hoy por hoy, José Bretón continúa cumpliendo condena en la cárcel alicantina de Villena, donde soporta la repulsión y el vacío de sus propios compañeros.

“Análisis psicomorfológico de José Bretón”

El binomio psicomorfológico de este rostro es el de un movimiento casi en expansión con un perfil en contención, lo que psicológicamente hablando deriva en una personalidad de instinto fuerte y concentrado, todo ello apoyado por la tensión que indica el tono facial.

La frente ancha, vertical, algo diferenciada y redonda en su parte superior se asocia a la introversión y el autocontrol, que le inducen al subjetivismo o a priorizar lo que pasa y crea íntimamente, y abocan al sujeto al egocentrismo.

Estas características de su zona superior también representan la capacidadde elaborar, planificar y urdir estrategias.

Los pómulos, de tamaño destacable, son una manifestación del potencial del sujeto para la relación social y afectiva, pero las características de sus orificios nasales y la punta carnosa de su nariz marcan la introversión y racionalidad que impiden la comunicación o la dificultan.

Además, le afectan considerablemente las adversidades, creándole frustración y resentimientos que pueden inducirle a la obsesión vengativa, puesto que su estructura mental crea pensamientos radicales y obsesivos.

Por principio, dado el perfil vertical y su ubicación en la psicología de la contención, es una persona de trato correcto y bastante sensato. Es su forma dedefenderse, esconderse y no afrontar el conflicto con los demás.

Posee creatividad para interpretar o simular conductas convenientes cuando él considera que la situación lo exige. Importante es también la fuerza instintiva, que es tenaz, apremiante, amoral y, en este caso, apaga los posibles sentimientos y los razonamientos.

Esta exigencia instintiva la evidencian tanto su zona inferior como el tono elevado que se expresa en su boca, sus ojos y su mentón.

En conclusión, el tipo «perfil contenido que no es lo que aparenta sino lo que “transmite su cara”». Tipo que también explica su carácter unilateral, autoritario y déspota.

SACADO DEL LIBRO: LAS CARAS DE LA MALDAD

ALEJANDRO OJEDA.

MEXICALI, BC. MÉXICO

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

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