“MANIPULACION”

La causa básica de la manipulación es la inmadurez emocional. Lo que evidentemente es malo en las relaciones interpersonales, para el manipulador no lo es. Debido a su inmadurez, no tiene la capacidad de evaluar si lo que está haciendo está bien o mal. Como un niño, el manipulador solo piensa en obtener satisfacción con lo que busca o pretende. El manipulador sanguijuela percibe a los demás como fuentes potenciales que suplen lo que precisa en el momento, no como personas con necesidades y sentimientos propios.

El manipulador cree que es un acreedor permanente y que los demás tienen que satisfacer sus expectativas. Por eso solo dice: «¡Dame, dame!». Entender la inmadurez emocional del manipulador resulta esencial para no caer en sus garras. Muchas de sus estrategias manipuladoras nos parecerían normales, y hasta simpáticas, si las practicara un niño de dos años. Sin embargo, en personas ya maduras, resultan por completo inadecuadas. Y esa es una razón por la que la gente cae con facilidad en sus garras. Vemos a individuos con cuerpos de adultos, desempeñándose en el ámbito laboral y profesional, pero emocionalmente y por ende en sus relaciones personales son niñitos inmaduros y egocéntricos, ya que las raíces del rechazo, el abandono y la desvalorización los mantienen en etapas infantiles, impidiéndoles madurar.

Las personas manipuladoras aparentan ser muy fuertes. Los «manipuladores sepulcro» dan la impresión de ser muy poderosos, ya que nos provocan temor. De modo que, atemorizado, dices: «¡Qué personalidad tan fuerte tiene Fulano!». Los «manipuladores vientre estéril» también parecen muy fuertes y seguros, pues muestran una apariencia de superioridad que produce culpa y desvalorización en la vida de los demás. Al señalar continuamente tus errores, te hacen sentir pequeño y aparentan ser fuertes. En su libro Una pena en observación , C. S. Lewis nos recuerda la acción de los «manipuladores tierra seca» cuando declara: «Gran parte de una desgracia cualquiera consiste, por así decirlo, en la sombra de la desgracia, en la reflexión sobre ella».

Es decir, estas personas no solo han vivido una situación dolorosa, sino que la convierten en una condición, se victimizan y nos inspiran lástima, presentándose como individuos que soportan con firmeza todas las desgracias de la vida y deseando hacernos creer que son fuertes y abnegados. Los «manipuladores fuego» vienen y arrasan con todo. Son aquellos que, ya sea por la vía de la seducción y la atracción, o por la vía del dominio y el control, nos parecen más fuertes. Cualquiera sea la estrategia de la sanguijuela, su necesidad de «chupar» se debe a que cuando debía recibir amor, atención, miradas y aprobación, no lo pudo hacer. De modo que ahora, aunque ya es un adulto, necesita una «fuente emocional» de la cual succionar.

Algunas de las marcas distintivas del manipulador son una gran inseguridad y una autoestima baja. Su gran inseguridad hace que se muestre intolerante y dogmático, usando la crítica destructiva e incluso la agresividad cuando su posición parece verse amenazada. La inseguridad también se manifiesta en su deseo casi compulsivo de enterarse de todo para que la situación no se escape de su control. Le tiene pánico a la evaluación de los demás. La inseguridad lo lleva a ser muy temeroso en sus relaciones sociales. Siente miedo de no estar a la altura, de fracasar. Tal vez pienses: Carlos, me voy a volver un desconfiado, un escéptico, por miedo a que me estén manipulando. No, no. Acuérdate que lo más importante no es lo que otro te diga, sino el efecto que produce en ti. ¿Por qué te afecta tanto, ya sea de forma positiva o negativa, lo que alguien diga de ti? Si necesitas la caricia emocional del elogio para sentirte valorado e importante, te van a manipular, usar, abusar y lastimar. Si vives con temor a perder tu trabajo porque crees que no eres lo suficiente capaz como para que quieran tenerte en una empresa, vas a ser víctima de empleadores y jefes abusadores. No obstante, cuando sabes que vales, el que se tiene que cuidar es tu empleador abusador, en primer lugar porque sabes cuán valioso eres, y en segundo porque vas a hacer una denuncia por abuso. La manera en que te veas a ti mismo será clave a fin de evitar ser un objeto fácil de la manipulación de los demás, ya que ese tipo de personas lo intentan con todos.

Sin embargo, ¿te has preguntado por qué con otros no lo logran y sí contigo? La forma en que te ves a ti mismo es determinante. Enrique Mariscal ilustra claramente esta verdad con una historia: En un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito logró meterse en ella por un agujero que había en el portón. Subió lentamente las viejas escaleras de madera hasta que se topó con una puerta semiabierta, y se adentró en el cuarto con cautela. Con gran sorpresa, se dio cuenta de que dentro de esa habitación había mil perritos más que lo observaban tan fijamente como él a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Luego le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente como él. Cuando se alejó del cuarto, se quedó pensando en lo agradable que le había resultado conocer el lugar y se dijo: «Volveré más seguido por aquí». Pasado un tiempo, otro perrito callejero ingresó en la misma habitación. A diferencia del primer visitante, al ver a todos los congéneres en el cuarto, se sintió amenazado, ya que lo miraban de manera agresiva, con desconfianza. Empezó a gruñir y vio, maravillado, cómo los otros mil perritos hacían lo mismo con él. Comenzó a ladrarles, y los otros también hicieron lo mismo ruidosamente. Cuando salió del cuarto, se dijo: «¡Qué lugar tan horrible! Nunca regresaré». Ninguno de los perritos exploradores alcanzó a reparar en el letrero instalado en el frente de la misteriosa mansión: «La casa de los mil espejos». Antes de andar con un detector de manipuladores, detecta por qué eres un blanco para ellos. Esto nos lleva a las causas que provocan que te manipulen.

CAUSAS POR LAS CUALES ERES MANIPULADO

Todos podemos ser víctimas de la manipulación. No obstante, hay personas que resultan más proclives a ella. A fin de ser libre de los manipuladores, tienes que detectar tus puntos débiles, ya que el victimario puede ejercer ese dominio sobre la otra persona debido a que la víctima se lo permite. Hay una especie de complicidad, muchas veces inconsciente. La causa fundamental de que seas una víctima fácil de los manipuladores es que tú mismo le entregas poder sobre tu vida. ¿Por qué? Los puntos débiles suelen estar relacionados con la baja autoestima, la necesidad de aprobación y el miedo a la posibilidad de perder algo: una relación, los hijos en común, bienes materiales, un trabajo y muchas otras cosas.

ERES UN GRUYERE

Para resolver nuestros conflictos interpersonales, tenemos que trabajar con nuestros conflictos intrapersonales. Un domingo, en nuestra congregación, prediqué un sermón mientras mantenía un inmenso queso gruyere colocado sobre una mesa que estaba delante del altar. El queso gruyere es conocido por los agujeros que tiene. La gente miraba atentamente el gruyere gigante. Entonces corté la gran pieza de queso en rebanadas y las fui repartiendo entre las personas que se hallaban en las primeras filas. Mientras lo hacía, les decía que cada rebanada representaba la vida de cada uno de ellos. Por afuera parecemos muy firmes y consistentes, pero por dentro todos tenemos agujeros. La enseñanza consistió en explicarles que cuando no reconocemos esos agujeros internos, sino los negamos y los mantenemos sin resolver a fin de poder experimentar la sanidad de Dios, esos agujeros interiores tarde o temprano se hacen evidentes, se exteriorizan, ya sea como conflictos interpersonales, enfermedades físicas o psicológicas, limitaciones materiales o crisis familiares.

La enseñanza para todos fue bien clara. Nuestros agujeros interiores determinan nuestro exterior. Y debo decirte que tu interior sin sanar está construyendo relaciones personales en las que se pone de manifiesto la manipulación. Cada vez que tu sentido de aprobación dependa del juicio de los demás, de la estima que los otros te tengan, vas a ser un objetivo fácil de algún manipulador. Cada vez que no recibas la aprobación perfecta de Dios y vivas juzgándote y castigándote con el autodesprecio, serás una potencial víctima de la manipulación. Cada vez que te veas a ti mismo de manera diferente a como Dios te ve y no termines de creer lo que él dice de ti, estarás en la mira telescópica del manipulador.

A LA PERINOLA

La otra razón que te convierte en blanco de los manipuladores es el temor a la pérdida. Como la sanguijuela dice: «Dame, dame», establece una relación en la que el peso siempre está de tu lado, tanto en lo afectivo como en lo económico. Tú eres el que entrega, pone, arriesga. Así que el manipulador juega con tu miedo a perder, miedo a que te dejen, miedo a la ruptura de la relación. Uno de los más grandes tangos de Carlos Gardel ha sido Mano a mano . La letra describe la triste historia de alguien que se ha sentido usado, traicionado y manipulado por su pareja. La segunda estrofa de la canción termina diciendo: «Como juega el gato maula con el mísero ratón». El tango revela que el gato, antes de comerse al ratón, juega con él, lo atemoriza. El Dr. José Batista diría que primero le roba la identidad. Ese temor a la pérdida indica dos cosas. Primero, que la relación ha sido absolutamente asimétrica, dispareja. En América Latina hay un juego llamado perinola, pirinola o pirindola. Se juega con una peonza pequeña parecida a un trompo que está formada por seis lados y se hace girar con los dedos hasta que se detiene. Este es un momento de expectativa, pues el jugador en turno espera que la perinola deje de girar para leer la escritura que está en el lado que queda hacia arriba. Las posibilidades son: pon 1, pon 2, toma 1, toma 2, toma todo, o todos ponen. Sin embargo, a ti te ha sucedido algo diferente. En esa relación asimétrica y dispareja que entablaste o estás iniciando, te han hecho jugar con una perinola que en los seis lados dice lo mismo, y la leyenda declara que siempre eres tú el que tiene que poner, dar y entregar. Y el otro u otra, el manipulador o la manipuladora, juega con otra perinola que en los seis lados dice: «Toma todo». No obstante, en una relación de pareja la cosa es «pareja». Una relación de pareja implica que todos dan y todos toman. Y lo mismo en cualquier otro tipo de relación.

NO PUEDES HACER FELIZ NI TE PUEDEN HACER FELIZ

En segundo lugar, el temor a la pérdida habla de inseguridad. Puede ser interna o debido a que tu confianza estuvo puesta en algo inseguro o falso. Las personas que más sufren como víctimas de la manipulación son aquellas que han fundamentado sus vidas en otras personas o cosas susceptibles de perderse. Si te apoyaste en los logros para sentirte valioso, o en las posesiones para sentirte seguro, el miedo a perder tu punto de apoyo será grande. Y si tu fundamento en la vida fue otra persona, la cosa es aun más grave y las consecuencias más dolorosas. La Biblia es categórica en cuanto a esto cuando dice: «¡Maldito sea el hombre que confía en otro hombre!» (Jeremías 17.5). Y este cimiento equivocado será el agujero por el que penetrará la manipulación.

Por esta razón muchos buenos creyentes viven vidas inferiores a la vida abundante que Jesús prometió. Están esperando encontrar a la «media naranja» para ser felices. Y mientras esa otra persona no llega, no alcanzan la felicidad plena. Si se quedan solteros, se consideran a sí mismos personas de segunda categoría, viviendo con raíces de amargura porque Dios no les dio a la pareja que los haría dichosos. No obstante, esto es una gran falacia que desdichadamente ha encontrado aceptación en el pueblo de Dios. Si fuera cierto que para ser feliz uno debería estar casado, todas las personas casadas serían felices. Pero no lo son. Y muchos creyentes desarrollan esta falsa expectativa, pensando que alcanzarán la felicidad cuando encuentren al otro.

Entonces, una vez que lo hallan, el resultado es que dos seres infelices se encuentran con la intención de ser felices juntos. ¡Vaya absurdo! Solo se puede dar lo que uno tiene primero. Los pastores muchísimas veces reforzamos esa mentira cuando en las ceremonias de bendición matrimonial le decimos a la pareja: «Que sean muy felices». ¡No! Siempre explico que cuando conocí a mi esposa Silvana, ella no me dijo: «Carlos, he venido para que tengas vida, y la tengas en abundancia». No. Ni yo se lo dije a ella. Si Silvana pudiera hacerme feliz, ¿para qué vino Cristo al mundo a morir por mí? Solo Cristo me puede hacer feliz. Y solo Cristo te puede hacer feliz a ti. Ninguna otra persona es capaz de hacerlo. Cuando le entregas a alguien el poder de hacerte feliz, no solo estás siendo injusto con esa persona, ya que le exiges que haga algo que solo Dios puede hacer, no solo te vuelves intolerante y te frustras cuando no puede hacerte feliz, sino que además te conviertes en un potencial blanco de la manipulación, y por ende en víctima de un gran sufrimiento futuro. Y lo mismo ocurre a la inversa. Cuando aceptas que una persona te diga que la haces muy feliz, estás accediendo a que más adelante te culpe de hacerla infeliz, o arruinarle la vida, o destruirle la existencia. Cuando aceptas que alguien te diga que sin ti no puede vivir, el paso a la extorsión futura está muy cerca. Y si eres tú el que se lo dice a otra persona, la amenaza de dejarte, a menos que cumplas con sus condiciones, deseos o expectativas, estará siempre flotando en la atmósfera de la relación, incluso cuando nunca se verbalice explícitamente.

libro: libre de la manipulacion, como desatarse de relaciones abusivas.-

autor: Carlos Mraida

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

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