Daños cerebrales tras el abuso Narcisista.

El abuso narcisista es uno de los abusos más perjudiciales que existen porque
te afecta Emocional y mentalmente. Puede presentarse en diferentes versiones de abuso físico, verbal y mental, así que mientras más rápido captes las señales e identifiques al narcisista, mejor estarás.

Lo creas o no, este tipo de
abuso psicológico conduce a cambios físicos del cerebro, de acuerdo a estudios recientes. Debido a que el narcisista no siente empatía por los sentimientos de las personas, no percibe las consecuencias que causa o el
daño que genera.

Está probado que debido al abuso narcisista a largo plazo
parte de tu cerebro se encoge y cambia su forma. Esto conduce a problemas
cognitivos y a desordenes de ánimo, como ansiedad, depresión o incluso
bipolaridad.

Las dos partes del cerebro que cambian su forma o su silueta debido al abuso narcisista constante son el hipocampo y la amígdala.

El hipocampo es la
región del cerebro que se encarga de la memoria y el aprendizaje.

La amígdala es la región del cerebro responsable de la formación y el desarrollo
de pensamientos negativos y emociones como la culpa, la vergüenza, el miedo y la envidia.

Con el tiempo, debido al abuso constante, prosigue la
contracción del hipocampo y la inflamación de la amígdala.

El hipocampo

El hipocampo forma parte del sistema límbico del cerebro. El sistema límbico se encarga principalmente de procesar y desarrollar los sentimientos y responder mediante acciones o reacciones. El sistema límbico, a su vez, incluye a la amígdala y al hipotálamo. El hipotálamo trabaja junto a la amígdala y forma los sistemas nervioso y endocrino. Estos sistemas regulan, balancean y controlan las funciones corporales. Entonces si el hipocampo es estropeado o se quebranta, la amígdala podrías experimentar ideación suicida, ataques de pánico y escenas retrospectivas o pesadillas. Esto se sale de tu control cuando has experimentado tal abuso por tan largo período de tiempo. Sin embargo, puedes enmendarlo escapando de tu pesadilla actual, gestionando maneras de lidiar con el estrés y evitando que permitas este tipo de relación otra vez. La memoria a corto plazo es el primer paso para aprender; sin ella, no aprenderíamos nada. El hipocampo almacena estos recuerdos a corto plazo, y luego los convierte en memoria a largo plazo o memoria “permanente”.

La Universidad de Stanford y la Universidad de Nueva Orleans llevaron a cabo un estudio, el cual encontró estrechas conexiones entre altos niveles de cortisol (una hormona del estrés) e hipocampos perjudicados o alterados. Esto significa que, mientras más alterado esté el hipocampo (contracción, inflamación, etc.), mayor posibilidad habrá de altos niveles de cortisol a través del sistema nervioso. Cuando se tienen altos niveles de cortisol bombeando a través de nosotros, podríamos sentir cosas como mareos, ataques de pánico, ánimo temperamental, pensar demasiado, preocupación, inquietud, etc. Básicamente, mientras más estrés tengas, más pequeño es tu hipotálamo, lo cual no es positivo.

El hipocampo es el núcleo de nuestros recuerdos. Tenemos dos tipos de recuerdos, los cuales incluyen recuerdos declarativos y recuerdos espaciales.


• Los recuerdos declarativos se relacionan a hechos o eventos. Un ejemplo podría ser las líneas de una obra o la letra de una canción.

• Los recuerdos espaciales son recuerdos más profundos que involucran caminos y rutas. Algunos dirían que nuestra memoria espacial es nuestra memoria fotográfica. Por ello, un ejemplo de esto sería que memorizaras cómo llegar desde un punto A de una ciudad que no conoces a un punto B.

Tal como se indicó previamente, el hipocampo convierte los recuerdos a corto plazo en recuerdos a largo plazo, es entonces cuando encuentra un lugar diferente en el cerebro para almacenar estos recuerdos a largo plazo. Lo que resulta interesante sobre el hipocampo, es que está siempre generando nuevas células nerviosas y continúa desarrollándose diariamente. Por ello, es lógico por qué el abuso prolongado podría frustrar o perjudicar el desarrollo junto al encogimiento.

La contracción del hipocampo se ha relacionado al estrés prolongado, o al abuso, lo que conduce al trauma, pudiendo manifestar síntomas de TEPT y, en ocasiones, esquizofrenia. Debido a que varios estudios recientes indican que el estrés es una de las causas principales de la contracción del hipocampo, es lógico por qué escapar del abuso narcisista es beneficioso para empezar a reducir el estrés revirtiendo los niveles de cortisol, los cuales podrías experimentar bajo tanta presión.

La amígdala

La amígdala es principalmente responsable por controlar nuestras intuitivas emociones centrales y funciones. Incluida la lujuria, miedo, odio, amor, junto al ritmo cardíaco, temperatura corporal, respiración niveles de azúcar y presiones sanguíneas. Cuando la amígdala está en alerta máxima, comprende síntomas físicos para el resto del cuerpo, por lo que toma lugar la respuesta de “lucha o huida”.

La respuesta de “lucha o huida es una reacción del cuerpo al enviar síntomas como estremecimiento, sudoración, fiebre, mareos, etc.

Estos síntomas pueden ser alarmantes, pero la mayoría del tiempo, son “falsas alarmas.” Los narcisistas mantienen las amígdalas de sus víctimas en alerta máxima, haciendo difícil para sus víctimas manejar el estrés. Entonces, cuando el hipocampo se contrae, produce niveles excesivos de cortisol y la amígdala se ve amenazada, a la vez que envía la misma respuesta que el cortisol. Teniendo esto en mente, el hipocampo ha almacenado ahora recuerdos a corto plazo como recuerdos a largo plazo, los cuales fueron desencadenados por el abuso y resultan en Trastorno por Estrés Postraumatico. (TEPT)

Cuando la amígdala se inflama, como resultado del abuso narcisista, cualquier cosa puede disparar esta respuesta de “lucha o huida”. Por lo que, estás atrapado en un espiral descendente de pánico y miedo por las cosas más pequeñas, tales como olores, vistazos e incluso sentimientos. Esto se debe a que lo que vemos o experimentamos, nuestros cerebros intentan relacionarlo con lo que ha pasado – desde nuestros recuerdos – y si esos recuerdos son traumáticos, empujan a la amígdala a aplicar síntomas incómodos e incapacitantes.

En resumen, la amígdala es la causa por la que le tememos o amamos las cosas. Controla cómo reaccionamos o percibimos nuestro alrededor. Basada en nuestra experiencia a lo largo de la vida, la amígdala es nuestro control a cómo respondemos a los eventos que causan nuestras emociones. Si la amígdala se inflama, lo más probable es que reaccionemos frente a todo o cosas pequeñas con miedo y las percibamos como una amenaza.

De este modo, digamos que lograste escapar de la ira de un narcisista. Si mantuviste la relación (padre, esposo, jefe, etc.…) por un largo período de tiempo, podrías haber desarrollado TEPT, miedo aumentado, fobias, ataques de pánico o depresión. Esto se debe a que el estrés que el narcisista ha causado, generó que tu amígdala se inflamara, por lo que la amígdala se ha acostumbrado a vivir más conscientemente percibiendo todo como amenazante. Mientras que, en la relación, la víctima (tú, por ejemplo) usará mecanismos de supervivencia, tales como estrategias de defensa para manipular la realidad como:

Proyección: Podrías convencerte de que tu agresor tiene bondad dentro de sí y que, si intentas más o te “doblegas” más ante él, mejorará y te tratará mejor, pero sólo estás luchando. Con los narcisistas, ese es raramente el caso y todo lo que haces es excusarte para permanecer por más tiempo en la relación.

Compartimentación: Puede que solo te estés enfocando en el lado positivo de la relación, ignorando completamente el abuso y lo negativo, para así continuar defendiendo al agresor. Cuando haces esto, sólo te estás diciendo a ti mismo que dicho comportamiento está bien, a la vez que entrenas a tu cerebro indicándole que esta forma de miedo aumentado y de vivir es normal. De ahí provienen los efectos duraderos del narcisista.

Negación: Como sientes que es fácil vivir con el abuso, en lugar de confrontarlo o escapar de él, podrías crear excusas como, no es tan malo como parece o como se siente.

El proceso que tiene tu cerebro para crear nuevas vías neuronales proviene estrictamente del hipocampo. Todo lo que hacemos, aprendemos, sabemos, leemos y entendemos son las tareas de las que el hipocampo se encarga. Con un hipocampo contraído, se vuelve más difícil concentrarse, toma más tiempo entender y aprender, y debemos poner mucho más esfuerzo en hacer cosas que antes nos resultaban sencillas. Podríamos perder interés en las cosas que nos encantaban, parcialmente porque no tenemos el impulso, la motivación o la energía para hacerlo. Todo esto puede desprenderse el abuso narcisista.

El hipocampo se contrae debido al aumento en la producción de cortisol (la respuesta de la hormona del estrés). Luego el cortisol estimula la amígdala o la dispara, lo cual es la causa por la que que nuestros pensamientos se vuelven irritantes y ansiosos. Es por ello que es esencial aprender técnicas para reducir el estrés y prevenir que empeore, incluso si no estás asociado con un narcisista.

Por Qué Sientes Que No Puedes Dejar a un Narcisista

El abuso está en todas partes, y más frecuentemente de lo que parece, en la mayoría de las relaciones. En algunas ocasiones lo causamos a nuestros esposos/as, colegas, amigos o hijos, y puede que ni siquiera lo notemos. En otras, somos nosotros los abusados. Sin embargo, el abuso narcisista es el más perjudicial para el estado psicológico. A menudo, a las personas se les dificulta dejar una relación abusiva porque abandonarla sería transformador y los cambios son escalofriantes para la mayoría de las personas.
Estas son las razones más comunes por las que las personas no abandonan una relación abusiva, sea narcisista o no.

• La sociedad considera que es normal, por lo que una relación abusiva es difícil de entender o aceptar – Debido a que tantas personas son abusadas, nuestra sociedad, junto a los medios de comunicación, perciben el abuso como algo normal. Cuando la relación inicia, es normal sentir los picos eufóricos y los bajos no empiezan hasta mucho después. Pero cuando el abuso comienza, es común que no nos demos cuenta hasta que es demasiado tarde, y cuando lo hacemos, nos aterra el miedo a dejarle, por lo que no aceptamos la situación en la que estamos.

• La autoestima disminuye, así que comenzar de cero se vuelve más aterrador de lo normal. – El abuso emocional y psicológico prolongado, como el abuso narcisista, cambia nuestros patrones de pensamiento tornando complicado que se construya la autoconfianza. Como no estás siendo físicamente abusado, puede que no percibas el abuso como tan malo. Sin embargo, el abuso mental, en la mayoría de casos, es incluso peor o igual al abuso físico. Una vez que tienes en tu cabeza que no vales nada, puede que llegues a creer que mereces esta vida y encuentras más fácil aferrarte a ella que dejarla.

• Los bucles abusivos suceden; después de cada incidente abusivo o pelea, llega la fase de reconciliación. – Después de algún bajo real, el abusador se disculpará o hará cosas para compensar su mal comportamiento. Esto nos hace pensar que hay esperanza y que la relación puede perdurar. Por ello te dices a ti mismo que porque está arrepentido, no se merece ser abandonado. Luego se te ocurren más excusas, por lo que te aferras por aún más tiempo. Luego el abuso sucede de nuevo y los bajos de la relación son seguidos de altos eufóricos repitiendo otra vez el proceso.

• A veces es peligroso dejar la relación y la víctima podría estar más asustada de irse que de quedarse. – Especialmente en relaciones de abuso físico, los hombres y las mujeres están más propensos a ser asesinados luego de un rompimiento, en comparación con el tiempo que se mantienen en ella. Un narcisista maligno tiene los mismos patrones de pensamiento que un asesino, por lo que la víctima se siente aterrada de dejarle y prefiere quedarse por su propia seguridad.

• La sociedad espera que las personas sobrevivan a una relación “sin importar el precio” – La presión de tener una relación “perfecta” ocasiona que nos mantengamos sin importar qué. Puede que nos sintamos juzgados o menospreciados posterior a dejar a nuestro/a esposo/a. La lealtad es de extrema importancia para la sociedad, acompañada de una actitud de “estar con alguien hasta la muerte”.

• Hacer luz de gas (Gaslighthing), nos mantiene por más tiempo en la relación. – Hacer luz de gas significa que el abusador te culpará o te hará responsable de las situaciones para hacer parecer que algo es tu culpa cuando, en realidad, no lo es. Cuando este comportamiento es constante, la víctima (tú), podría sentir la necesidad de quedarse, como si el comportamiento del agresor fuera su responsabilidad.

“Las cosas cambiarán.” – ¿Cuántas veces te has dicho esto a ti mismo o, tal vez, a tus amigos? Tenemos la noción del momento en el que las cosas estuvieron bien, por lo que, con la actitud apropiada y el esfuerzo de ambos, las cosas pueden volver a ser como antes. Tal vez pienses que tu pareja se está comportando de esta forma porque las cosas son difíciles o estresantes, y con las acciones correctas y tú tomando más responsabilidades, las cosas pueden volver a la normalidad. El hecho es que éstas son excusas e inventamos excusas porque estamos aterrados de dejarle. El comportamiento de un agresor no cambiará porque, enfrentémoslo, la vida es estresante y siempre existirán problemas. No es tu responsabilidad ni la de nadie cambiar a tu pareja o cambiar por tu pareja debido a la esperanza por que las cosas mejoren.

Comparten sus vidas – Esta podría ser la razón número uno por la que las personas se quedan. Se sienten a gusto, junto a una sensación de seguridad junto a su esposo/a. Tal vez contrajeron matrimonio, tuvieron hijos, compraron una casa, compartieron gastos, y eso es todo lo que conocen. Una vida sin esa persona podría parecer o sentirse potencialmente más miserable que la vida que se lleva ahora, por lo que continúan. La verdad de esta creencia es que, aunque compartes tu vida con esta persona, no tienes por qué terminar tu vida con ella.

El abuso vuelve a las personas codependientes, por lo que la víctima no se siente segura de dejarle y vivir por cuenta propia. En estos casos, es mejor buscar un abogado o el consejo de un terapeuta para ayudarte a hacer el cambio.

Cuando estás bajo el control de un narcisista, éste es un manipulador experto. Esto significa que te aislará, te hará sentir débil y vulnerable, para luego convencerte de que es todo lo que necesitas ilusionándote y tendiéndoles trampas a las personas para que reconsideres si son tus amigos. Entonces, cuando peleen o discutan, nunca puedes ganar o escapar porque estás aislado y él te controla. Tu mente no vuelve a ser feliz y plena como lo fue una vez, tu energía se vuelve desmotivada y tu vida sólo parece encajar con su horario.

Cuando nos defendemos, normalmente cometemos cinco terribles errores.

Culparnos – Debido al pensamiento de merecer la culpa, (por obra del narcisista), nos culpamos a nosotros mismos, lo que nos conduce a intentar más, hacer más y empujarnos a superar nuestros límites. No obstante, la batalla nunca parece terminar, por lo que estamos agrediéndonos al permitir su comportamiento y su efecto en nosotros. Mientras tanto, el narcisista está sentado riendo por dentro.

• Amenazar – Para ganar autoestima o algún tipo de poder de vuelta, podríamos buscar sus debilidades y aprovecharlas, lo que nos hace amenazar. Sin embargo, las amenazas sólo funcionan si son cumplidas, cuando no lo haces, pierdes tu poder. Por otra parte, si lo haces, podrías sentirte más perdido de lo que estabas antes por haber caído tan bajo, por lo que te disculpas y el bucle comienza otra vez.

Tratar de ser comprendido – ¿Te has sentado alguna vez tratando de interpretar mensajes, lenguaje corporal o palabras y frases que tu esposo/a o narcisista ha dicho? Haces tu mejor esfuerzo por entenderle, inventas soluciones y le das lo que necesita, pero quieres que haga lo mismo. Por ello, en tus esfuerzos por tratar de entenderle, cometes el error de intentar que te entienda a ti. Puedes tratar explicarte, decirle lo que tratas de decir o incluso parafrasear lo que quieres expresar. Sin embargo, continúa tornando la atención hacia sí mismo para hacer ver su punto. El hecho es que él sí te entiende. Sabe lo que quieres decir o a lo que te refieres. No obstante, sólo le importa ser escuchado, no le interesa pensar en soluciones para ti, ya que no hay compromiso alguno con ellas. Simplemente se preocupa por sí mismo.

• Arrepentimiento – Después de una larga noche, días, o incluso semanas peleando, finalmente te rindes. Te vuelves insensible a los sentimientos y a tus propias emociones, y tu energía se ha extinguido. Por lo que te das por vencido. Aunque esto te ayuda a guardar energía y evitar el cansancio mental, no te hace salir de la situación en la que estás.

• Negación – Cuando nuestros amigos o seres queridos nos confrontan respecto a nuestra relación, inventamos excusas o mentimos para ocultar el abuso. Cuando lo haces, sólo permites que el narcisista gane, porque mientras lo excuses, le demuestras que el abuso está oculto, lo que sólo le confiere más poder sobre ti.

La verdad es que nunca podrás lidiar con el narcisista. Cuando intentes algo, siempre tratará de darle la vuelta, Cuando te entregues, te hará sentir, de alguna manera, que tu esfuerzo pasa inadvertido o que aún eres culpable. Básicamente, no importa lo que hagas, siempre estarás mal ante sus ojos y jamás él.

La mejor forma de luchar con un narcisista es escapar de su ira y volverse independiente, aprendiendo estrategias de crecimiento personal para llegar a donde quieres y necesitas estar.

Libro: Recuperese del abuso Narcisista. Autor: Priscilla Posey

Narcisistas al Descubierto.

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

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