ASESINOS SERIALES: “Los monstruos de Ecatepec”

Los Monstruos de Ecatepec es el nombre mediático de una pareja de asesinos seriales conformada por Juan Carlos Hernández Bejar Patricia Martínez Bernal.

Tanto Juan Carlos Hernández como Patricia Martínez nacieron en Lázaro Cárdenas, Michoacán, con 5 años de diferencia. Juan Carlos fue hijo de una madre soltera, durante su infancia sufrió de graves abusos por parte de ella, según sus propias declaraciones solía vestirlo de niña, llevaba a hombres a la casa y Juan podía ver por medio de una cortina que separaba las camas mientras su mamá sostenía relaciones sexuales con ellos.

También dijo haber sido abusado sexualmente de niño por una mujer adulta que estuvo a su cuidado. Su madre también habría abusado sexualmente de él en varias ocasiones. En la escuela sacaba malas notas, y él mismo relata que cuando tenía 10 años sufrió un traumatismo craneoencefálico al caer desde un segundo piso por las escaleras, razón por lo cual, según declaró, mejoró notablemente su condición intelectiva, yendo perfecto en la escuela y dándose cuenta de cosas de las que los demás niños no se daban cuenta.

Durante su vida adulta tuvo varios empleos entre los que se cuenta: mesero, pepenador y vendendor, siendo incapaz de mantener un trabajo. También se enroló al ejercito, donde estuvo adscrito al Segundo Batallón de Guardias de Cuerpos Presidenciales, desertando rápidamente.

Patricia por su parte provenía de una familia pobre, siempre fue sumisa y manipulable, también tenía un mal rendimiento escolar. Cuando tenía 6 años de edad fue violada por un primo. Se refiere que a lo largo de su infancia ella nunca se sintió querida de adulto buscaría el afecto de los demás principalmente hombres a través de una conducta sumisa.

Tras su detención se determinaría que tiene un coeficiente intelectual limítrofe rayando en la discapacidad intelectual. Según algunas fuentes llegó a ejercer la prostitución.

La pareja se conoció en 2008 cuando Patricia trabajaba como mesera en un restaurante en Estado de México, Juan Carlos era un cliente asiduo, solía alardear de tener mucho dinero y gastaba sumas considerables en el establecimiento. Comenzaron a salir, Juan Carlos le confesaría que trabajaba como “asesino a sueldo”  para la mafia local, información posiblemente falsa, en vez de alejarse Patricia terminó formalizando la relación y se mudaron juntos a una vecindad en Ecatepec. Procrearon 4 hijos, subsistían vendiendo ropa, celulares, perfumería y comida, también solían recolectar aluminio para venderlo a las recicladoras, era común ver a la pareja transportando bolsas negras por la calle; para sus vecinos eran una familia “normal”.

Según declaraciones de Patricia Martínez, su primera víctima fue una mujer de 22 años a quien engañaron mediante una oferta de trabajo, le ofrecieron trabajo como empleada doméstica, al estar en su casa Hernández la condujo al baño donde la sometió, violó y degolló. Mientras cometía la agresión Martínez esperaba junto con sus hijos afuera de la casa. Posteriormente Hernández descuartizó y carneó el cuerpo, Martínez cocinó la carne y la comió junto con su esposo. Su segunda víctima fue una adolescente quien era su vecina, sufría de adicción a los solventes, la engañaron ofreciéndole dinero y comida, estando en su casa Patricia la sometió y ató, Juan Carlos la violó en el baño, la degolló y bidiseccionó mientras Patricia esperaba en otra habitación con sus hijos. Tras quejarse porque el baño había quedado muy sucio por la sangre, Patricia cocinó pedazos de la carne con chile.

Para 2015 se mudaron de casa y asesinaron a la que según Patricia fue su tercera víctima, una antigua vecina a quien invitaron a su nueva casa, ahí la embriagaron y entre ambos abusaron sexualmente de ella, Hernández nuevamente la violó, degolló y descuartizó mientras Martínez cuidaba a sus hijos afuera de la casa, también cocinó parte del cuerpo.

Su cuarta y quinta víctimas fueron una mujer y su hija de tan solo 10 años de edad, Patricia las condujo con engaños a su casa, ahí primero abusaron y violaron a la madre entre los dos, la amarraron y Juan Carlos la degolló, el cadáver lo abandonaron en un lote baldío. A la niña Juan Carlos la violó, estranguló y descuartizó, canibalizaron los restos.

La sexta víctima era hija de su tercera víctima, era una adolescente que también tenía problemas de adicción, la condujeron con engaños a su casa, ahí la sometieron, violaron y asesinaron, también canibalizaron los restos.

Asesinato de Nancy Huitrón

La última víctima conocida de la pareja de asesinos fue Nancy Noemí Huitrón, de 28 años de edad, quien desapareció junto con su bebé de 2 meses de edad, el 6 de septiembre de 2018. Patricia Martínez la condujo a su casa engañándola con la promesa de que le regalaría ropa para su pequeña hija, en la casa Juan Carlos la sometío y violó, la llevó al baño donde la degolló y descuartizó. Patricia cortó partes de la carne para alimentar a sus perros. Los restos los guardaron en el congelador mientras tenían oportunidad de deshacerse de ellos. La bebé fue vendida por MX$15 000.00 (aprox. 750 dólares) a una pareja solo identificada como Adrián N y Ana Laura N, quien posteriormente también fueron detenidos.

Investigación y detención

La desaparición de Nancy se agregó a la investigación de la desaparición de otras dos mujeres, la Fiscalía del Estado de México habría descubierto que la desaparición de las tres mujeres tenían un patrón en común, todas conocían a una mujer que supuestamente les vendía ropa, se habrían reunido con ella cerca de la fecha de su desaparición. El rastreo de las llamadas de los teléfonos de las víctimas poco antes de desaparecer permitió determinar que todas habían desaparecido en una misma área, al hacer una triangulación se identificó un domicilio sospechoso el 530 de la Calle Playa Tijuana en la Colonia Jardines de Morelos, donde vivía una pareja que se dedicaba precisamente a la venta de ropa.

El 4 de octubre de 2018, después de semanas de vigilancia la pareja fue detenida mientras caminaba por la calle empujando un carriola, en ésta transportaban restos humanos que incluían un torso. Fueron ingresados en prisión preventiva, el 6 de octubre de 2018, al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Ecatepec, donde esperarían su condena. El 16 de octubre fueron vinculados a proceso por el feminicidio de Nancy Huitrón. 

Controversia por difusión de interrogatorio

El 10 de octubre de 2018, se filtró a redes sociales un vídeo de uno de los interrogatorios de Juan Carlos Hernández, la difusión del vídeo constituía una violación a los derechos humanos del sospechoso. La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México emitió una recomendación a la fiscalía del estado por el caso. La posibilidad de que la difusión del vídeo fuera usado como “excusa” para anular el proceso legal contra Hernández causó conmoción entre el público, particularmente entre los familiares de las víctimas quienes se conglomeraron en protesta afuera de la prisión durante la primera audiencia de los imputados exigiendo que no fueran liberados. El fiscal general del estado, Alejandro Gómez, declaró que la difusión del vídeo no sería suficiente para anular o afectar el proceso legal, se desconoce quien fue el responsable de la filtración.

Perfiles psiquiátricos

De acuerdo al análisis del psicólogo crimínalista Juan Pablo Ramírez Herrera, Juan Carlos Hernández sufre de “un trastorno de la personalidad y un trastorno psicótico”, el especialista destaca en su historia clínica tres antecedentes: el traumatismo cráneo-encefálico que sufrió en la niñez, haber sido víctima de maltrato físico y sexual infantil, y el consumo de cocaína durante la juventud; identifica que sufre alucinaciones al menos de tipo visual, durante la entrevista aseguraban por ejemplo “ver un perro”.

De acuerdo a la Dra. Feggy Ostrorsky, Hernández sufre de psicopatía. Según declaraciones de Juan Carlos, él tiene una necesidad incontrolable de matar, su necesidad se traduce en periódicas cefaleas “insoportables” que no se calman hasta que asesina, ha declarado también que necesita de beber sangre humana cada tres meses y que una parte de él es un “demonio”. En sus propias palabras su relación con su esposa es similar a la que hay ente un león y una leona, donde es la hembra quien le lleva el alimento al macho.

Por su parte Patricia Martínez quien fue diagnosticada con una inteligencia “límite”, podría haber estado motivada por el simple hecho de retener a su pareja, esto según observaciones de la psicóloga y criminóloga Mónica Ramírez Cano, la especialista refiere que las características de la pareja son similares a las vistas previamente en otras parejas de asesinos seriales en donde uno de los miembros de la pareja, casi siempre la mujer, adopta una postura pasiva pero en realidad instiga los crímenes, también comenta que la mujer suele ser mayor de edad que su contra-parte masculina. Asegura que de no haberse conocido ambos hubieran incidido en conductas delictivas invariablemente pero su alcance hubiera sido “mucho menor”.

Las indagatorias mostrarían finalmente que Patricia si había tenido una participación activa en los crímenes, seleccionando en varias ocasiones a las víctimas – de hecho tenía en su poder al momento de su detención una lista con 17 víctimas posibles elegidas por ella misma,- y en al menos dos ocasiones siendo ella quien asesinó a la víctima.

Patricia entablaba amistad con sus víctimas, las conducía con engaños a su casa, donde su marido las acosaba sexualmente, ya fuera que terminarán accediendo o terminaran siendo violadas, para Patricia ellas la habrían “traicionado involucrándose con su esposo” y por ello merecían morir. También consideraba que las madres solteras merecían morir porque a su ver “descuidaban” de sus hijos habitualmente y era reprochable moralmente el que los “privaran” de una “figura paterna”.

Condena:

Para el 1 de octubre de 2019, cada uno de los asesinos habría recibido una condena de 327 años de prisión por ocho cargos de feminicidio así como por otros delitos que incluyen trata de personas en su modalidad de adopción ilegal y por inhumación ilegal de restos humanos. Aún quedaban pendientes dos condenas más por cargos de feminicidio, se espera que su condena supere los 400 años de prisión. El 5 de diciembre de 2019, un juez anuló una de las sentencias que habían recibido, por el delito de desaparición forzada de una de sus víctimas, por lo cual habrían recibido cada uno una condena de 30 años, sin embargo por el homicidio de está misma víctima ya habían sido condenados a 40 años de prisión cada uno. Según declaraciones de la fiscalía, ambos pasarán el resto de su vida en prisión.

Narcisistas al Descubierto. Mexicali, México.

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

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