LA ÉLITE Y SU PLAN PARA REDUCIR LA POBLACIÓN

MEMORÁNDUM 200: EL INFORME DE KISSINGER

Memorándum 200

Para conocer el poder de la élite hay que analizar su ideología. Una de las características históricas que define la superestructura de su gobernanza mundial es su insistente proyecto de control demográfico. Desde las primeras décadas del siglo XX, la Fundación Rocke­­feller viene trabajando activamente en la planificación de campañas de control de la población, el propio David Rockefeller expuso su visión negativa de la supuesta superpoblación del planeta en distintos foros internacionales, como en la ONU en 1994. La propaganda y el dinero para defender estas políticas son ilimitados.

NOTA: La idea de incorporar este tema al Blog de Narcisistas al Descubierto es meramente informativo, sin intención de atacar directa o indirectamente a alguien o dañar su sistema de creencias. No afirmo que todo esto es 100% verdad, pero tampoco lo desmiento o niego, mas bien lo dejo al criterio del lector. Podrán incluso pensar que esto en que se relaciona con los Narcisistas y/o psicópatas, y la respuesta es todo; ya que los mayores psicópatas son aquellos que manipulan a las masas, aquellos que usan a la gente para sus planes perversos (agenda oculta), aquellos que engañan a otros para un fin en específico.

LA IDEOLOGÍA DEL PODER: EL INFORME KISSINGER Y LOS GLOBÓCRATAS:

Aunque parezca extraño, existe un documento que sustenta de forma oficial – y secreta hasta su desclasificación – esta tesis. Su ideólogo es el gran gurú Henry Kissinger, que lo rubricó el 24 de abril de 1974, cuando era secretario de Estado de Estados Unidos. El informe fue enviado desde el Departamento de Estado a dos receptores muy significativos, la CIA y el Departamento de Defensa, y fue adoptado como política oficial de Estados Unidos por el presidente Gerald Ford en noviembre de 1975.

Se trata del Memorándum 200, titulado «National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for US Security and Overseas Interests» («Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de Estados Unidos e Intereses de Ultramar»).

El plan se ocultó al público, pero, debido a las leyes norteamericanas de transparencia, se desclasificó por etapas entre 1980 y 1989, aunque no ha llegado a toda la ciudadanía y sigue siendo desconocido para la mayoría. En el punto 29 del informe, Kissinger recomienda intensificar los programas de reducción de la población desde el año 1974 hasta el año 2000 en unos 500 millones de habitantes, y hacia el año 2050 en unos 3.000 millones. Uno de sus ­argumentos principales es que el planeta no tiene recursos naturales para todos.

Este ­argumento ha salido en numerosos debates, pero ninguno de quienes re­­curren a tal justificación conoce de dónde les vino esa idea, una idea que ingenuamente creen suya… Verdaderamente, la única tesis que sustenta el Memorándum 200 es que el aumento demográfico en los países menos desarrollados representa un problema de seguridad nacional para Estados Unidos, ya que, según los análisis de Kissinger, una población muy elevada incrementa el riesgo de disturbios civiles y de inestabilidad política en aquellas naciones que poseen un alto potencial para el desarrollo económico. En definitiva, lo que Kissinger propone es que, para apropiarse de la gestión de las riquezas y energías de los países en los que los norteamericanos están interesados, una población numerosa acaba resultándoles un auténtico estorbo, un problema que hay que resolver.

Por ello, Kissinger da «máxima importancia» a las medidas de control de la demografía y a la promoción de métodos anticonceptivos, porque la «economía de Estados Unidos requerirá grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero», y estos países pueden crear fuerzas desestabilizadoras de oposición en contra de Estados Unidos, que se verían agravadas si cuentan con una demografía muy elevada. Por estos motivos recomienda a los líderes estadounidenses «influir en los líderes nacionales», y agrega que «el apoyo mundial a los esfuerzos relacionados con la población ha de buscarse mediante un mayor énfasis en los medios de comunicación de masas y otros programas de educación y motivación de la población por la ONU y la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).

Memorándum 200

Como menciona la autora de este libro, en su libro Los amos del mundo están al acecho, el fin no era únicamente el dinero, sino el control de la población para apropiarse del mundo. Esta ideología egoísta pretendía la hegemonía de Estados Unidos y la implantación en todo el planeta de su statu quo. Entre los iconos que han servido a esta ideología está Gloria Steinem, periodista y escritora estadounidense, considerada una gurú del feminismo en su país, así como referente de los derechos de la mujer. El programa de Kissinger contemplaba pagar a activistas y hacerlos famosos para que las chicas jóvenes las imitasen. El actual movimiento supuestamente feminista es un calco del anterior y paga a actrices y cantantes para que propaguen esta ideología.

El programa oficial exigía «esfuerzos mucho mayores para controlar la fertilidad» en todo el planeta. Así, Kissinger se convirtió en el autor intelectual de la política del «hijo único» en China, que fue aplicada a partir de 1978 para detener la demografía. Él se la transmitió a las autoridades chinas en sus sucesivas visitas desde 1972, que sirvió para crear fuertes lazos entre las élites de ambas naciones. Según este programa, se preferían los vástagos varones, por lo que nacieron 34 millones más de hombres que de mujeres, causando una grave discriminación sexual y dolorosos desequilibrios.

Henry Kissinger, creador del Memorándum 200.

Actualmente, las niñas y adolescentes chinas son secuestradas en aldeas y obligadas a casarse por la fuerza con los hombres que las compran. Las mujeres son hoy un bien escaso en China; por ello, en 2018 el Gobierno aprobó una ley que les prohíbe a ellas casarse con extranjeros, aunque a los varones sí se les permite hacerlo. En treinta y ocho años de sufrimiento para esas madres, a las que no se les permitió tener más de un hijo, se calcula que unos 400 millones de niños no nacieron.

Es importante subrayar que en el «Informe Kissinger» se interrelacionaba ya entonces «el crecimiento de la población y el futuro de Estados Unidos», así como «la población, los recursos y el medio ambiente». Da pistas de la procedencia de otro proyecto elitista de dominación total: «el calentamiento global ­provocado por el hombre».

Además, señalaba claramente que entre los objetivos se encontraban las reservas de aluminio, cobre, hierro, plomo, níquel, estaño, uranio, zinc, cromo, vanadio, magnesio, fósforo, potasio, cobalto, manganeso, molibdeno, tungsteno, titanio, azufre, nitrógeno, petróleo y gas natural de estos países. La vinculación de los recursos minerales y energéticos con el control de la población se debía a que las naciones industrializadas tenían que importar cantidades significativas de los minerales que cita el documento a un coste considerable, y el «Informe Kissinger» preveía que dicho coste aumentaría por la inestabilidad que se produciría en esos países si la población seguía creciendo. Por eso había que impedirlo a toda costa. El informe también culpaba al crecimiento de la población de la contaminación del planeta, mucho antes de la edición de 2009 del Boletín de la OMS, donde se predijo un aumento significativo de las emisiones de gases de efecto invernadero». Además, para solucionar el problema, el Memorándum 200 de Kissinger proponía acciones en la educación para promover los métodos anticonceptivos y el aborto.

Es revelador que uno de los apartados del punto 4 de la segunda parte del informe, «Provisión y desarrollo de servicios de planificación familiar, información y tecnología», comience así:

Prácticas mundiales del aborto: Algunos hechos sobre el aborto deben ser tenidos en cuenta; ningún país ha reducido su crecimiento poblacional sin recurrir al aborto.

Reunión del presidente chino XI Jinping y Henry Kissinger en diciembre del 2016.

Desde que en el año 1976 se empezaron a llevar a cabo las propuestas de este memorándum, que se han vuelto cada vez más agresivas, hemos sido bombardeados desde las escuelas, los discursos de los líderes políticos y los medios de comunicación acerca de las bondades y del progreso que ofrece la práctica del aborto, mientras que apenas se han difundido los argumentos contrarios en los debates públicos. Como hoy ocurre con el «cambio climático provocado por el hombre», quien reniegue, ponga en duda o difunda argumentos distintos a los dogmas asentados por esta nueva «religión» es un hereje que no merece ser oído ni tenido en cuenta en los medios de comunicación, sino quemado en la hoguera.

Insultos como xenófobo, racista o fascista son moneda de cambio. El aborto es «progreso» y hoy día esta teoría oficial es plenamente aceptada en la industria mediática. Únicamente es cuestionada por un reducido número de líderes mundiales de países que aún no la han adoptado como ley en las naciones que gestionan. Pero ¿es verdad que el aborto es igual a progreso? ¿Cómo seguir creyéndolo después del daño causado en China por la política del hijo único?

Recientemente, en plena «pandemia oficial», el medidor Woldometers publicó que, entre 1 de enero y el 16 de abril de 2020, la primera causa de muerte en el mundo había sido el aborto, seguido por el hambre. En octavo lugar estaba el suicidio. La gripe estacional ocupaba el décimo primer puesto y la COVID-19 era el siguiente. Pero los medios de comunicación solo promocionaban este último.

Como indicaba Kissinger en su informe, hacer campañas en la prensa es una estrategia esencial para alcanzar los objetivos previamente marcados. Contar con voceros y agentes debidamente pagados y aparentemente neutrales forma parte indivisible de la operación.

NOS MATAN CON VACUNAS: LA INFERTILIDAD DE LAS MUJERES

Vacuna de Gonadotropina coriónica humana y Toxoide tetánico.

Innumerables políticos, millonarios, instituciones, celebrities y civiles han adoptado la tesis «oficial» de Kissinger, ya sea de forma consciente, previo pago o por imitación de sus ídolos y de aquellos que ostentan el poder. Hay quienes viven arrimándose al árbol que más calienta. Dos de los mayores promotores de esta ideología son los filántropos Bill y Melinda Gates, de quienes hablaré más adelante. A través de su fundación sufragan desde hace décadas un programa de vacunas en los países menos estructurados. Como es obvio, sus denuncias no llegan a los medios de comunicación de masas, pero, tras años de implementación, las mujeres africanas han observado una relación directa entre las vacunas y las dificultades que han sufrido posteriormente para quedarse embarazadas.

La Fundación Gates se encuentra detrás de la materialización de su sufrimiento. El nuevo feminismo beligerante, diseñado en los laboratorios del poder elitista, pasa por esterilizar a las mujeres. Les dicen que sueñen con otro futuro, pero, para alcanzarlo, deben matar la maternidad. Y resulta abyecto comprobar que este programa de supuesta liberación femenina está patrocinado por la ONU y sus agencias del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ­(Unicef) y la Organización Mundial de la Salud. Es paradójico concluir que quienes aseguran velar por la vida de los más inocentes están inspirados por una ideología atroz que los impulsa a matarlos en nombre de una conquista material que superponen a cualquier bien humano.

El programa de investigación de la OMS que desarrolla vacunas «anticonceptivas» se inició en 1972 y se presentó públicamente en 1976, justo un año después de que el «Informe ­Kissinger» fuera adoptado como política oficial de la Administración estadounidense. Pero, al fin, alguien se decidió a denunciar las atroces campañas de vacunación de la OMS. Ocurrió en Kenia, en 2014. La OMS y Unicef fueron acusadas por los médicos católicos del país de haber administrado productos esterilizantes a las mujeres kenianas, engañándolas con vacunas contra el tétanos. ­Después de años probándolas en conejillos de indias humanos —mayoritariamente, mujeres de África y Asia—, en 1993 la OMS anunció públicamente que había logrado crear una «vacuna anticonceptiva» para la «planificación familiar». Pero, en nombre de la libertad individual y los derechos humanos, su uso debía contar con el consentimiento de las mujeres, cosa que en Kenia no ocurrió. Tampoco sucedió en Nigeria y en México, donde estallaron otros escándalos similares. En noviembre de ese mismo año, en diversas publicaciones católicas se afirmaba que se estaba utilizando una vacuna abortiva como profiláctico contra el tétanos. Y un año después, la Iglesia católica, aseguró que dicho programa estaba en marcha en Kenia.

Tres laboratorios independientes de bioquímica acreditados por Nairobi analizaron muestras de viales de la vacuna contra el tétanos de la OMS que se utilizaron en marzo de 2014 y encontraron hCG (gonadotropina coriónica humana) junto con TT (toxoide tetánico).

Fundación Bill y Melinda Gates.

Esta combinación hace que el sistema inmunitario ataque a las hormonas del embarazo, provocando el aborto en mujeres en estado, así como la infertilidad de las que no lo están.

Ante las críticas, la OMS entregó 52 muestras en las que casualmente no se detectó hCG. ¿Podríamos pensar en que la propia OMS manipula las pruebas para su propio beneficio? ¿Acaso tiene la OMS la prerrogativa de administrar una vacuna como profiláctico contra el tétanos sin revelar que esa misma vacuna extermina la fertilidad de las mujeres? El resultado de cualquier pérdida de embarazo no explicada (no diagnosticada) se conoce comúnmente como aborto «espontáneo». Sin embargo, si la pérdida es causada por una vacuna «anticonceptiva», presentada, según lo demostrado científicamente por los médicos católicos en Kenia, como un «profiláctico contra el tétanos», la muerte del bebé se debe a la promesa engañosa de un nacimiento sin tétanos. Y así,muchas de las futuras madres kenianas desprevenidas, alentadas por la OMS para garantizar un futuro mejor para sus futuros hijos, aún no nacidos, en realidad estaban siendo engañadas para someter sus cuerpos a los efectos de una a cinco inyecciones que evitaron que sus futuros bebés nacieran. Las habían esterilizado.

Como agencia de las Naciones Unidas, uno de los objetivos de la OMS es el control demográfico de la población. Y a reducir el crecimiento de la población mundial lo llaman «planificación familiar» y «salud reproductiva». Qué perversión de la palabra… En 2015, un estudio dirigido por el médico Gursaran Pran Talwar, que trabaja para la OMS, alababa el valioso descubrimiento de una nueva vacuna maravillosa «que ofrezca privacidad e ingesta periódica». Una propuesta «atractiva», que se ensayó «bajo los auspicios del Consejo Indio de Investigación Médica y debería ser una valiosa adición a los ya disponibles». Según el artículo, los anticonceptivos son muy necesarios, porque, para la OMS, se producen 210 millones de embarazos cada año, de los cuales unos 80 millones no son planeados.

Pero ¿no son planeados por quién?

Gursaran Pran Talwar y la vacuna anticonceptiva

En los años setenta, el doctor Gursaran Pran Talwar, hoy considerado el padre de la inmunología en la India, recibió una visita de los agentes de la OMS para pedirle que trabajara en una vacuna anticonceptiva. La OMS le financió el proyecto, así como la fundación de los Institutos Nacionales de Inmunología de la India (NII), que dirige desde entonces. Él es otro de los grandes «benefactores» de la humanidad. Ya me entienden… Desde estos centros, atiende las necesidades de inmunología del sudeste asiático. Con este fin, y gracias al apoyo de la Fundación Rockefeller, en 2006 desarrolló una versión «improvisada» de una vacuna anticonceptiva, que recibió la aprobación de los organismos competentes, tanto indios como estadounidenses, para continuar con su desarrollo.

En 2017, dos hospitales de Delhi comenzaron a realizar ensayos clínicos con mujeres para comprobar la efectividad de la vacuna. Según Talwar, «mi objetivo siempre ha sido ofrecer una opción a las mujeres que no afecte a su sistema hormonal, que no interfiera en su libido y que les aporte intimidad, paz mental y control sobre sus cuerpos». Es un ángel de luz. Obviamente, no todos están de acuerdo con este planteamiento. Activistas y organizaciones dedicadas al cuidado de la salud y de los derechos de las mujeres se oponen a la vacuna de Talwar, argumentando que «un embarazo no es una enfermedad que deba controlarse mediante el uso de una vacuna. ¿Y por qué estos métodos anticonceptivos no se desarrollan para que los usen los hombres en vez de las mujeres?», defienden. Esta oportuna pregunta la plantea la activista india Jashodhara Dasgupta. Como era de esperar, quienes deben responder mantienen un silencio que les señala no solo como responsables, sino directamente como culpables de delitos graves y continuados de eugenesia y de atentar contra la libertad de elección de las mujeres que han sido esterilizadas sin su consentimiento mediante viles engaños.

Bill Gates, vacunas y demografía.

El «filántropo» Gates y su mujer, Melinda, son dos de los principales donantes privados de la OMS. Y llevan décadas vacunando a niños y mayores por todo el mundo. Haciendo el bien… ¿O haciendo el mal?

En la web de la Fundación Gates leemos: «El aumento de la vacunación podría salvar a más de 8 millones de niños para 2020; persisten importantes brechas de financiación, otros deben unir esfuerzos».

Sabiendo lo que ya sabemos sobre las vacunas de la OMS en Kenia, resulta repulsivo leer las palabras de la señora Gates: «Las vacunas son un milagro: solo unas pocas dosis pueden prevenir enfermedades mortales de por vida».

¿Es la vida de las personas que ellos consideran «pobres» una enfermedad mortal que hay que curar mediante vacunas de infertilidad?

Hemos hecho de las vacunas nuestra prioridad número uno en la Fundación Gates porque hemos visto de primera mano su increíble impacto en la vida de los niños». Supongo que se refiere al impacto de los niños que pueden nacer, porque ¿qué pasa con las madres que fueron esterilizadas? ¿Quién les ha quitado su vida, sus ilusiones y sus anhelos, usurpando su derecho a decidir sobre su propia maternidad?… En África, la fertilidad es un bien muy preciado, y en algunos países y/o tribus ser una mujer infértil puede llevarte al ostracismo.

Bill y Melinda Gates.

Pero ¿de dónde le viene a Bill Gates esta irrefrenable obsesión por eliminar a las personas que considera que sobran en el mundo?

Al parecer, cuando era solo un niño, ya estaba interesado en los problemas reproductivos de los habitantes del planeta. Fue él mismo quien lo reveló, en 2009, en una entrevista con el periodista Bill Moyers:

Cuando era niño, mis padres estaban involucrados en varias actividades de voluntariado. Mi padre era el director de Planned Parenthood. Y era fascinante. Sentados a la mesa, compartían con nosotros las cosas que estaban haciendo. Y casi nos trataban como a adultos. Mi madre era miembro del grupo United Way y decidía cómo asignar el dinero tras analizar las diferentes organizaciones benéficas. Tomaba decisiones muy difíciles sobre a dónde debían ir los fondos. Así que siempre supe que había algo realmente importante en educar a las personas y que supieran que había distintas opciones respecto al tamaño de las familias. Así que su «vocación» le viene de lejos…

¿Pueden imaginar por un momento cómo se forman la mente y los sentimientos de un niño que escucha de sus padres cómo acabar con el excedente de población mientras se lleva a la boca un trozo de hamburguesa? A mí me resulta terrorífico.

Años después, en 2010, Bill Gates sugirió en su charla TED «Innovando a cero» que había que frenar el cambio climático y, para conseguirlo, era fundamental reducir el crecimiento de la población mundial a cero. Defendió que esto podría hacerse, en parte, con «nuevas vacunas» (supongo que la otra parte, de la que no habló, sería el aborto): El mundo de hoy tiene 6.800 millones de personas. Y nos dirigimos a 9.000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, atención médica y servicios de salud reproductiva (aborto), podríamos reducirlo en, tal vez, el 10 o el 15 %. Sus palabras coinciden con la edición de 2009 del Boletín de la OMS, que estimaba igualmente un aumento de la población mundial desde alrededor de 6.800 millones de personas en 2009 hasta 9.200 millones para 2050.

Ampliando ese argumento, Bill Gates expresó en su charla de 2010 la esperanza de que las vacunas, junto con la «planificación familiar», o sea, el aborto, situarán el crecimiento de la población en un nivel cercano a cero. Y continuaba con un dato, en mi opinión, tan estremecedor como revelador en el contexto de las pandemias declaradas por la OMS: «Contamos ya con avances en biología que deberían cambiar drásticamente el tiempo de respuesta para observar un patógeno y poder fabricar medicamentos y vacunas que se ajusten a ese patógeno». Si existen esos avances, ¿por qué tardan tanto en llegar? ¿O acaso están dejando morir deliberadamente a las personas porque les sobran? Y, luego, pretenden vacunarnos al resto para esterilizarnos a todos, a excepción de a aquellos que destinen a la procreación porque los consideren los más aptos para reproducirse.

LA PANDEMIA DE BILL GATES

Bill y Amanda Gates 2015.

Durante los meses de confinamiento, en las redes sociales corrió como la pólvora la conferencia que Bill Gates pronunció en 2015 en la que alertó de la llegada de una pandemia global para la que el mundo no estaba preparado. Sin duda, un hombre con dotes precognitivas:

Cuando era niño, el desastre que más nos preocupaba era una guerra nuclear. Por eso teníamos un barril en nuestro sótano lleno de latas de comida y agua. Cuando se produjera el ataque nuclear, se suponía que debíamos bajar las escaleras, agacharnos y alimentarnos del barril. Hoy el mayor riesgo de catástrofe global no se ve así. Si algo mata a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, lo más probable es que sea un virus altamente infeccioso en lugar de una guerra. No serán misiles, serán microbios.

Teniendo en cuenta sus dotes proféticas, ¿podemos sospechar que pretende exterminar a 10 millones de personas? Bill Gates recurrió a la epidemia del Ébola (2014-2016) para referirse precisamente a la falta de preparación del planeta ante situaciones como esta, una falta de preparación que permitiría que «la próxima epidemia sea dramáticamente más devastadora que la del Ébola». Idea más propia de un ilusionista que de un filántropo o de alguien con el suficiente poder para hacer que ocurra. Y, después, lo más inquietante:

La próxima vez puede que no tengamos tanta suerte, puede ser un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien, mientras están infectadas, como para subirse a un avión o ir a un mercado.

¿Acaso Gates es adivino? ¿O quizá sus palabras obedecen a un guion escrito para ser cumplido a rajatabla? Al instante vinieron a mi mente las palabras de Hegel/Marx: «La historia se repite dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa». Así que, siguiendo el discurso de Gates, si la primera gran tragedia fue la llamada peste española, ¿la segunda —la pandemia del coronavirus— es una farsa? Lo que está sucediendo solo respondería a la activación de una hoja de ruta.

Gates expuso una serie de consejos para evitar la «pandemia» que, según él, galopaba hacia nosotros con toda la furia de un jinete apocalíptico: Podemos construir un sistema de respuesta realmente bueno. Tenemos los beneficios de toda la ciencia y la tecnología. Tenemos teléfonos para obtener información y transmitirla, tenemos mapas satelitales donde podemos ver dónde están las personas y hacia dónde se mueven, tenemos avances en biología que deberían cambiar drásticamente el tiempo de respuesta para observar un patógeno y poder fabricar medicamentos y vacunas que se ajusten a ese patógeno. Podemos tener las herramientas, pero esas herramientas necesitan ser implantadas en un sistema global de salud. (las cursivas son mías.)

¿Acaso nos estaba preparando para aceptar las leyes que enseguida aprobaron los Gobiernos, como, por ejemplo, multarnos si salíamos de casa y perseguir en las redes la libertad de opinión?

Al leer a Gates, y sabiendo como sabemos el dinero que mueven no solo su fundación sino instituciones supranacionales como la ONU y la OMS, me pregunto si, realmente, en la crisis actual por el coronavirus su objetivo ha sido detener el virus y salvar vidas. ¿Están pensando en la peligrosidad del virus o en la peligrosidad de la demografía?

Autora: Cristina Martín Jiménez.

Información recopilada de sus libros.
Narcisistas al Descubierto.

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

Un comentario en “LA ÉLITE Y SU PLAN PARA REDUCIR LA POBLACIÓN

  1. El tema da para hablar horas y horas. No estoy de acuerdo con el aborto, pero sí con el control de natalidad. Es cierto que el planeta va agotando sus recursos con la superpoblación. Y que lamentablemente, los que más se reproducen son los que menos tienen, lo que hace que pidan, a veces con razón y otras sin, a los que tienen más. Muchas veces esto es motivo de injusticias, ya sea porque el que pide no recibe lo que debe por su esfuerzo, o porque el que pide no hace nada más que eso: pedir. Soy argentina, y en estos momentos (año 2021) gana más dinero (que obviamente le da el Estado a cambio de sumisión) una mujer cuyo único esfuerzo es parir (y no necesariamente criar, amar y educar) a muchos hijos, que otras personas que trabajan incansablemente para ganarse la vida. Se llama populismo. Y si con una “vacuna” se evita el nacimiento de millones de niños que vienen a este mundo a sufrir toda clase de necesidades porque sus padres tienen el “derecho” de tener más hijos que aquellos de los que se pueden hacer cargo, sea por ignorancia o por desaprensión, bienvenida la “vacuna”.

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