¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL TLP?

El TLP es un trastorno psiquiátrico que afecta al 2% de la población adulta. Se cree que no hay diferencias de género en cuanto a su frecuencia en la población general. Sin embargo, suele ser más diagnosticado en mujeres que hombres entre los usuarios de los centros de salud mental.

Su diagnóstico debe ser realizado por especialistas (psicólogos, psiquiatras) mediante el uso de entrevistas clínicas. El paciente debe cumplir unos criterios clínicos, tal y como son definidos en las manuales de referencia. Los principales son: International Classification of Diseases, chapter V (ICD-10) y Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5). Los síntomas que mejor definen este trastorno son la inestabilidad del ánimo y la impulsividad. Junto con estos dos síntomas principales, pueden presentarse muchos otros síntomas como consecuencia de este trastorno, incluyendo temor al abandono, dependencia emocional, sentimientos de vacío, desconfianza hacia los demás, etc. A pesar de compartir un mismo diagnóstico, la combinación de todos estos síntomas hace que las personas con TLP tengan tantas semejanzas como diferencias entre sí.

Estos síntomas deben aparecer como tarde a comienzos de la vida adulta (18-21 años), si bien es habitual que debuten cuando ya eran niños (8-11 años). Los síntomas no han de ser explicados únicamente por la presencia de otros trastornos psiquiátricos que pudieran tener (por ej. abuso de drogas). Además, se acentúan especialmente cuando han de enfrentarse a situaciones estresantes, sobre todo a nivel de relaciones sentimentales, sociales o familiares. Este tipo de situaciones son de especial riesgo porque están más relacionadas con la vinculación emocional que otras situaciones como son el desarrollo académico, la proyección laboral, etc.
La intensidad de todos estos síntomas debe ser lo suficientemente elevada como para que pueda distinguirse de alguien que es “algo o bastante” inestable, impulsivo o dependiente. En este caso hablaríamos de “rasgos” límites de la personalidad, pero no de un TLP. A diferencia del TLP, la presencia de “rasgos” límites puede aportar los beneficios de tener estas cualidades en un grado menos severo. Esto incluiría ser sociable, divertido, apasionado, emprendedor, con gran facilidad para adaptarse a los cambios, entregado sanamente a los demás, con trabajos dinámicos y vocacionales, etc.

¿CÓMO AFECTAN ESTOS SÍNTOMAS A LA VIDA DE
LAS PERSONAS CON TLP?

Para que pueda realizarse el diagnóstico, la intensidad de los síntomas descritos debe ser tal que afecte claramente a la rutina diaria. Pueden tener dificultades para mantener un trabajo estable a jornada completa. También suelen manifestar dificultades para mantener relaciones sentimentales y sociales duraderas o bien estas destacan por ser conflictivas y con una alta dependencia emocional. La crianza de los menores también puede verse afectada por los síntomas del trastorno, observándose, por ejemplo, sobreprotección, cuidados emocionales inconsistentes, castigos desmedidos, etc. Las relaciones con la familia de origen suelen estar muy condicionadas por los traumas y vínculos inadecuados vividos con alguno de estos referentes desde la infancia.

Como consecuencia de todo ello, no es raro que presenten problemas legales, enfermedades médicas (por ej. enfermedades de transmisión sexual), aislamiento social y/o pensión (paga) por minusvalía reconocida.
El 5% de las personas con TLP acaban suicidándose, sobre todo aquellas que no mantienen un tratamiento continuado, están completamente aisladas y tienen otros problemas mentales (por ej. depresión mayor). Suicidarse es muy diferente a tener pensamientos suicidas. Tener pensamientos suicidas es solo el primero de muchos más pasos necesarios para acabar consumando el suicidio. Por tanto, “pensar” es diferente que “hacer”. De hecho, una gran mayoría ha pensado en alguna ocasión suicidarse, especialmente cuando se sienten “vacíos”, abandonados y/o rechazados. Se sabe que si se vinculan al tratamiento de una manera constante y proactiva (tomando parte activa en la terapia) pueden acabar teniendo un manejo aceptable de las ideas suicidas.

Conviene señalar que no todos los problemas sociales, laborales y familiares se deben a su trastorno. El resto (pareja, familiares, terapeutas, compañeros de trabajo, amigos) también participamos en su día a día, de modo que podemos tener un papel parcial tanto en lo negativo como en lo positivo que acontece en su vida. Por ejemplo, se sabe que la presencia de una pareja estable y “contenedora” a nivel emocional actúa como un factor de protección, lo que predice una mejor evolución de los síntomas. Así mismo, la presencia de una persona saludable puede actuar como una “experiencia emocionalmente correctiva”, que supone un punto de inflexión en la manera que tiene de concebir las relaciones íntimas con los demás. Por el contrario, la presencia de una pareja maltratadora actúa como un factor de riesgo, que aumenta el riesgo de recaída emocional. En resumen, los otros tenemos un papel como facilitadores o reductores de las vivencias y emociones negativas experimentadas por las personas con TLP. Sin embargo, la duración de estas influencias externas (personas) positivas o negativas depende en parte del propio afectado, ya que este tiene un papel en decidir quién forma parte de su vida.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TLP?

No hay una sola causa que explique la aparición de este trastorno. Generalmente, se entiende que es producto de la combinación de factores biológicos y ambientales.
Entre los factores biológicos destaca especialmente la genética. No se hereda el TLP como tal, sino la tendencia a ser más inestable, sensible y/o impulsivo como consecuencia de los genes que se transmiten de generación en generación a través de los padres.
Entre los factores ambientales destaca la presencia del trauma infantil y la ausencia de vínculos emocionales seguros.

La historia de cualquier acontecimiento traumático en la niñez, familiar y/o escolar (por ej. bullying o acoso escolar), puntual o duradero, suele tener consecuencias psicológicas muy negativas en el desarrollo personal de un menor. Generalmente, el trauma será mayor cuanto más duradero sea y cuanto más próximo sea el sujeto implicado en el mismo. A nivel familiar, el maltrato físico, el abuso sexual, los insultos constantes y/o la falta de cuidados emocionales son habitualmente referidos.

La falta de cuidados emocionales podría deberse a múltiples motivos, incluido una madre depresiva o con un problema de salud por el cual permanecía la mayor parte del tiempo en cama, un padre que estaba todo el día fuera de casa trabajando o en el bar bebiendo alcohol, el fallecimiento (pérdida) de una abuela que actuaba como referente emocional en la niñez, etc. La mayor parte de traumas vividos en la familia de origen tienen su germen en unos vínculos poco seguros con estos allegados. Por ejemplo, la presencia de maltratos físicos por parte de un padre o madre es más habitual cuando estos referentes tienen una manera de vincularse con los menores que no refuerza la comunicación emocional, el respeto a la individualidad y diversidad, la tolerancia a los errores, la escucha activa, la derivación progresiva de derechos y responsabilidades, etc.

Algunos menores que luego han desarrollado TLP no fueron víctimas directas de traumas, sino que fueron testigos “silenciosos” de los maltratos o ausencia de trato en la relación entre sus padres. En ocasiones, relatan que incluso tomaban parte en los conflictos entre los padres, ya sea con el rol de salvador o como centro del conflicto. Este último caso es habitualmente referido cuando los padres ya divorciados canalizaban a través de su figura los resentimientos acumulados desde un pasado (es que tu padre/madre es…). Con todo ello, muchas personas que han tenido padres inestables y/o han sufrido traumas infantiles no desarrollan TLP.

Del mismo modo, niños que no han sufrido traumas, pero que han sido “genéticamente” sensibles a cualquier acontecimiento negativo, pueden acabar desarrollando TLP. En ocasiones, la relación causa-efecto entre problemas en los padres y desarrollo de un TLP en un menor no va solo en la dirección inicial. Esto quiere decir que, con el tiempo, aquellos adolescentes más impulsivos acaban “provocando” reacciones más negativas en padres ya de por sí maltratadores. De esta manera, el desarrollo progresivo del TLP durante la infancia se ve reforzado y consolidado porque también “erosiona” y participa con un rol negativo en un entorno ya de por sí desfavorable.

La presencia de un TLP no solo se caracteriza por la manifestación de unos síntomas psicológicos (emociones, pensamientos y conductas problemáticas). Durante los últimos 20 años son numerosos los estudios que están encontrando diversas alteraciones cerebrales asociadas al TLP. Estas alteraciones están relacionadas con irregularidades hormonales, en el tamaño del cerebro y en la activación de determinadas áreas cerebrales. Ningunas de estas “pruebas” biológicas se ha observado que sea específica del TLP, por lo que puede ser detectado en otros trastornos mentales. Por ello, de momento no hay ninguna exploración médica (análisis de sangre, resonancia, etc.) que ayude a confirmar el diagnóstico de TLP, más allá de la presencia de los síntomas clínicos propiamente dichos.

En cualquier caso, como en la mayoría de situaciones generales y en la mayoría de trastornos, las causas son múltiples e influyentes, pero no condicionantes de un final irreversible. Siempre hay un margen importante de cambio y de esperanza. También es relevante señalar que el conocimiento de las causas que han favorecido un trastorno no es suficiente para solucionarlo, sino que será necesario poner en marcha algunas estrategias útiles de cambio. Por tanto, no es práctico responsabilizar completamente a las circunstancias que lo han favorecido, ya que es una estrategia que no soluciona la problemática actual. Mejor es hacerse cargo de las influencias recibidas y decidir si se quieren continuar manteniendo o si se puede “empezar a caminar” para modularlas dentro de un margen posible.

Bibliografía: vivir con el Trastorno Límite de la personalidad. De: Álvaro Frías, Carol Palma, Nuria Farriols.

Narcisistas al Descubierto

Publicado por Ojedatatt2

Espacio de información sobre el trastorno Narcisista de la personalidad y psicopatía.

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