LOVE BOMBING

El Comienzo…

Cuando un depredador escoge a su víctima lo hace lentamente, dándose tiempo para estudiarla y averiguar cómo es, ya que necesita saber cuáles son los puntos débiles de su víctima antes de actuar.

Siempre elige a su víctima de entre las personas que envidia, admira, o ve que el entorno lo hace; inmediatamente ésta pasa a ser una amenaza para él en un doble sentido: una amenaza porque le puede hacer perder lo que le ha costado tanto y porque puede descubrir su: miseria mental. Además siente que debe apoderarse del don que su víctima posee, pues se siente incapaz de adquirirlo por sí mismo.

Una vez ha elegido a su víctima, empieza un juego de seducción que es infalible: se convierte en un espejo que refleja los puntos débiles de ésta, ya sea su vanidad, su necesidad de aprobación, de cariño, intelectual, etc. La víctima se reconoce en él favorecida y, por otro lado, siente que por fin ha encontrado a alguien que colma sus carencias más profundas y más ocultas.

Al mismo tiempo, el depredador va tejiendo alrededor de su víctima una red invisible de exclusividad que va cortando imperceptiblemente todos sus lazos afectivos previos al nefasto encuentro con su depredador en dos vertientes: no permite acercarse a los amigos, compañeros, familiares, etc., y hace que la víctima sienta la necesidad de ofrecer una exclusividad de trato con él, que va aumentando con el tiempo.

Esto lo consigue utilizando el arte de las insinuaciones, de los malos entendidos, de la manipulación, de la duda y de la pena, así como el de hacer sentir a la víctima que ella y sólo ella tiene el poder de darle la felicidad, o la seguridad o el bienestar o puede reparar su dañada persona que ha sufrido «injusticias», «malos tratos», «humillaciones» a lo largo de su vida hasta que la ha conocido. Esta poderosa arma de seducción hace que la víctima adormezca los signos de alarma que pueden despertarse en ella ante el depredador y que no pueda contrastar su temor con nadie de su confianza o que la quiera incondicionalmente.

Ante cualquier duda vuelve al confort que le ofrece el depredador, quien la hace sentir importante, útil e irreemplazable en este primer período. La víctima no hace más que esforzarse y esforzarse para que esta nueva experiencia de sentirse tan poderosa y necesaria no se acabe, con lo que el alejamiento de todo su mundo anterior es cada vez mayor y su aislamiento, cada vez más profundo.

Con este aislamiento la víctima está dando el primer paso para estar a la merced del depredador, mucho más vulnerable y debilitada, pues ha perdido el poder de la fuerza de la red social que siempre acompaña a cualquier persona.

A partir de este momento, cuando el aislamiento sea efectivo y permanente, el depredador dejará de bailar la danza de seducción y empezará con su siguiente paso, pues la víctima ya está preparada para poder manipularla a su gusto y placer, ya que se encontrará sola consigo misma ante cualquier duda, que únicamente podrá contrastar con el propio depredador, quien se encargará de hacer que ésta crezca y domine su mente, al mismo tiempo que hará acrecentar las dudas sobre todas las demás personas, tergiversando cualquier consejo que puedan darle en su contra, puesto que ya se habrá encargado de hacerle pensar que todos lo persiguen, lo atacan o lo desprecian injustamente.

Estará creado ya el primer círculo vicioso de esta gran telaraña que día a día irá tejiendo el depredador alrededor de su víctima.

En este período la víctima ve crecer en su interior todas sus cuentas pendientes con sus próximos, su sensación de soledad y sus sentimientos de abandono y de agravio. No sabe cómo ni por qué siente despertar su conciencia de haber sido maltratada por la vida, por los compañeros, por su familia, etc. Un fuerte resentimiento se apodera de ella, sólo se siente en paz al lado del depredador, que se convierte en una especie de «ángel protector» para ella.
No se apercibe de que en todo este tiempo el depredador apenas habla de él, sólo la víctima habla y habla de sus cosas, de sus sueños, de sus miedos, de sus fracasos…

Cuanto más habla, más material le da al depredador para que éste tenga las llaves de su mente y más conocimiento de cómo hacer para manejar a su antojo sus emociones y sentimientos.

La víctima siente que conoce al depredador como si su relación se hubiera iniciado muchos años atrás, como si fuera su alma gemela, un ser idéntico a ella, con su sensibilidad y unas experiencias similares. Siente que el depredador es una persona en quien confiar. No se ha enterado de que éste lo único que ha hecho ha sido devolver sus palabras de rebote. Ante este fantástico hallazgo, la víctima empieza a estar pendiente de cualquier reacción del depredador y a modificar su vida y costumbres para satisfacer cualquier deseo o cualquier intención de éste, comienza a pensar que cualquier cambio de humor del depredador es responsabilidad suya y a sentirse culpable de cualquier gesto desaprobatorio de él. Sin darse cuenta ha entrado en el círculo mortal de la dependencia emocional con el depredador.

Cuando esto sucede, podrás reconocer que acabas de pasar a la fase de la Devaluación.

Éste empieza, por su parte, a mostrar rechazo a tanta solicitud públicamente, mientras en paralelo alimenta la dependencia de su víctima, ya que así está bajo su poder absoluto. Aquí empieza la disolución de la personalidad de la víctima. Poco a poco ésta deja a un lado sus cosas, sus intereses y sus necesidades para poder dedicar toda su energía a satisfacer al depredador, algo que es cada vez más difícil.

Empieza entonces el proceso de disolución de la autoestima de la víctima, que cree que no tiene suficiente encanto, inteligencia, recursos, etc., para poder mantener o alcanzar el nivel de exigencia del depredador, que no hace otra cosa que aumentar. En este momento, el temor de perder la aprobación de éste, su relación o su aceptación se convierte en pánico y entonces la capacidad de la víctima para analizar la realidad objetivamente desaparece. Cree que ella y sólo ella es la culpable del fracaso de no poder lograr estar a la altura.

Continuará…

Por: Alejandro Ojeda. Para: Narcisistas al Descubierto

ANALIZANDO LA CONDUCTA CRIMINAL

Entre los factores individuales que propician la conducta criminal se encuentran la falta de control desde la infancia, de ira o irritabilidad que conducen a explosiones conductuales; la tendencia a generar, desde temprana edad, amenazas contra otras personas y tentativas de agresión contra bienes y personas. Los estudios de Heilbrun también mencionan los rasgos de personalidad construidos sobre la ideación paranoide y la manía, la tendencia a la manipulación, la impulsividad sexual, la baja tolerancia a la frustración, y las personalidades raras y excéntricas que no se acomodan al ambiente y se acompañan de un comportamiento errático.

Esbec también menciona la pulsión personal hacia la maldad, que el psicoanálisis denomina como thanatos, pero hace referencia a los refuerzos particulares que la persona encuentra entre la relación del estímulo y su consecuencia, lo cual se aplica en la tendencia hacia el crimen, es decir, el individuo encuentra una fuente de placer en la conducta criminal y busca reforzarla sumándose a la poca intimidabilidad por la norma. En estudios etológicos sobre agresión humana, nombran esta pulsión hacia la maldad como una necesidad, al igual que los animales de descargar la agresividad, lo cual conlleva a realizar actos criminales.

Aunque también las personas excesivamente controladas pueden involucrarse con la tendencia hacia la conducta criminal;  las personas muy controladas pueden  
presentar conductas peligrosas y criminales debido a explosiones conductuales derivadas de ese excesivo control, es decir, no muestran formas para disminuir el estrés y, por el contrario, lo acumulan y resultan así más peligrosos que los individuos crónicamente agresivos.

El Insti freetuto para el Estudio de Conficto y Agresión, citad, afIrma que el uso de diversos tipos de violencia en la historia del individuo, específcamente en su infancia y modelos parentales y fraternos de violencia, generan rasgos de personalidad violentos y, por tanto, llevan hacia conductas criminales. Ferris, Sandercock, Hoffman, Silverman, Barkun, Carlisle y Katz lo ratifcan en sus estudios, pues encontraron que una fuerte razón para presentar conducta criminal es haber sido víctima de abusos o testigo de abusos durante la infancia. No siempre la tendencia a la conducta criminal se da por familias disfuncionales, pues hay individuos que presentan familias muy estructuradas y se transforman en los peores criminales.

Otra razón muy común, aparte de las ya expuestas acerca de la tendencia a la conducta criminal, y que tiene que ver con los rasgos de personalidad establecidos desde la infancia, es la percepción de autoefcacia.
Según Soria y Roca,lla conducta de las personas depende de los refuerzos externos ni y del modelamiento. Las personas desarrollan conductas propias aprendidas mediante imitación de otras personas que sirven de modelos”.  con respecto al aprendizaje vicario, “las recompensas determinan el aprendizaje de un hábito y su mantenimiento a lo largo del tiempo, así como su generalización a situa ciones nuevas o similares” la persona tiene su propia capacidad para efectuar ciertos comportamientos. Esta percepción infuye en el propio pensamiento, en las reacciones emocionales, su motivación y su comportamiento. Además, afIrma que la percepción de autoefIcacia infuye en el individuo según cuatro procesos: el cognitivo, en el cual se genera infuencia en las creencias y tendencia hacia la anticipación según dichas creencias; la motivación, mediante la cual el individuo realiza atribuciones de éxito o fracaso en su actividad actuando en un círculo como refuerzo y motivación; el afecto, donde si se realiza lo contrario se genera ansiedad o depresión, y la selectividad, que permite evitar o seleccionar según el patrón de autoefcacia.

Narcisistas al Descubierto

Así, el individuo puede llegar a aprender la conducta criminal por imitación a través del modelamiento, que es lo que se está viendo en las culturas violentas, y una vez ha tomado este aprendizaje, generará una percepción de que solo es autoefIcaz para eso, es decir, con el tiempo, sentirá que sus capacidades solo se sustentan en la criminalidad y que no tiene otras capacidades para sobrevivir; su percepción de autoefcacia estará dirigida a cometer crímenes y tenderá a desechar otras posibilidades de conseguir ingresos.

Robert Hare  plantea unos rasgos característicos propios de personalidades psicopáticas que también pueden ser tomados en cuenta en personalidades criminales; aunque hay que hacer énfasis en que no todo psicópata es crIminal, estos rasgos son muy característicos de la conducta criminal.

Entre los rasgos señalados por Robert Hare, se encuentra:

1. La locuacidad y el encanto superfcial.

La persona tiende a mostrarse controlada, tranquila, espontánea, con facilidad para expresarse y mostrarse agradable para los demás pero realmente no es así.

2. El egocentrismo y sentido grandioso de sí mismo.

Es decir, el individuo siente que los demás son inferiores a él.

3. Mentiras patológicas.

La persona miente sin necesidad, lo toma por costumbre.

4. El engaño y la manipulación.

Con lo que siempre tratan de manejar a los demás, enredarlos y utilizarlos para su benefcio.

5.. La ausencia de remordimiento y culpa.

Este es uno de los rasgos más importantes, ya que es el que impide sentir el dolor del otro y ser solidario con los demás, y hace que la conducta tienda siempre a vulnerar los derechos de los otros, es decir, a la conducta criminal.

6. Escasa profundidad de los afectos.

La persona puede imitar emociones, formalismos y cortesías, pero en su interior no presenta el llamado calor humano que las posibilita.

7. La insensibilidad y falta de empatía.

que se caracteriza por crueldad y tendencia a la individualidad.


8. Irresponsabilidad.

No aceptar la responsabilidad de sus acciones de daño hacia los demás, de hecho tiende a culpar a los otros y justifca su agresión.

8. Necesidad de estimulación.

Es decir, presenta propensión hacia el aburrimiento lo que los hace buscar emociones fuertes, de riesgo, temerarias y estimulantes en las que se incluyen las conductas criminales.

9. Estilo de vida parasitario.

La persona no presenta proyecto de vida estructurado y busca ser mantenido por los demás o mantenerse a costa de los demás.

10. Impulsividad.

Es decir, se presenta un escaso control de comportamiento, se tiende hacia la agresividad y a no medir sus actos.

11. Presentación de problemas conductuales precoces.

Como deserción escolar, llamadas de atención en la escuela, expulsiones, pandillerismo, o como especifca el DSM 5, son niños que en su conducta ya violan los derechos de los otros o empiezan a violar normas sociales a muy temprana edad, al igual que ya presentan comportamiento agresivo que causa daño físico o amenaza a otras personas o animales, tienden a reaccionar agresivamente, son proclives a un comportamiento fanfarrón, amenazador e intimidatorio y a la destrucción deliberada de la propiedad de otras personas.

Analizando la conducta criminal.

Analizando la conducta criminal
Por: Alejandro Ojeda.
para: Narcisistas al Descubierto

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